Y con ustedes...¡Las Vedettes!

Actualizado: feb 24

Por Luis Miguel Romero

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¡Plumas!, ¡Lentejuelas!, ¡Luces!, ¡Música! Estas son tan solo algunas palabras que nos introducen en un mundo fascinante de glamour, fantasía, erotismo y diversión. Se trata del maravilloso y fascinante mundo de las vedettes.


La pregunta del millón: ¿Qué es una vedette? Pues bien, vedette es una palabra de origen francés que se utiliza para designar a la estrella femenina principal de un espectáculo de cabaret. Esto incluye a todas las ramas y variantes del cabaret: burlesque, music hall, revista musical, vodevil etc. NO SON ENCUERATRICES. Es verdad que algunas vedettes se desnudan en escena. Tal es el caso de las vedettes del burlesque, el cual puede incluir el striptease entre su rutina. ¿Cuál es el objetivo principal de una vedette? Entretener al público. ¿Cómo? con cualquier recurso que tenga a la mano: canto, baile, pantomima, imitación, sketches...lo que sea. Una vedette también tiene que captar la atención del público en el escenario, ya sea con su belleza, su vestuario, sus bailarines, sus coreografías o con cualquier recurso que tenga a la mano. Ojo: vedette no es sinónimo de fichera (como se le llama coloquialmente en México a mujeres que “intercambian” su compañía a los hombres en un cabaret a cambio de que consuman tragos al local). Y como en todo, hay niveles. A las vedettes que resultan multidisciplinarias se les llama Supervedette o Primera Vedette.


Las vedettes surgen con el auge del cabaret desde el siglo XVIII. Comenzaron en Europa y luego brincaron a las Américas. En Europa tienen su sede principal en Francia y en España. En América han colonizado prácticamente todo el continente, desde los Estados Unidos hasta la Argentina. Curiosamente en Estados Unidos no se les llama vedettes. Más bien se les ubica como Showgirls o Burlesque performers. Hay recintos míticos donde las vedettes han alcanzado su cenit. Desde el legendario Lido, el Moulin Rouge, el Bataclán el Follies Bergere o el Crazy Horse, en Francia, hasta los espectáculos de Las Vegas (como el Peepshow), hasta el Teatro Maipo de Argentina.

Algunas de las vedettes más famosas del mundo son Josephine Baker (E.U.), La Bella Otero (España), Gypsy Rose Lee (E.U.), Rita Montaner (Cuba), Rosita Fornés (Cuba), Dita Von Teese (E.U.), Susana Giménez (Argentina), Nélida Lobato (Argentina) y muchas, muchas más.


Ahora hablemos de México:

Lupe Vélez (1908-1944)

En México, las vedettes han florecido en momentos históricos muy puntuales que coinciden con la liberación sexual: Los años 1920s, los 1940s y los 1970s. En los 1920s, México se llenó de Teatros de Revista y espectáculos frívolos de vodevil. El Teatro Principal, el Colón y otros más, tenían entre sus filas a vedettes gloriosas. Quizá las más famosa fue una española nacionalizada mexicana: la mítica María Conesa “La Gatita Blanca”. Junto a ella también brillaron Esperanza Iris, Mimí Derba, Delia Magaña, Celia Montalván, Lupe Rivas Cacho y hasta Prudencia Grifell (recordada por sus papeles de “abuelita” en la Época de Oro del Cine Mexicano). Otra figura mítica fue la legendaria Lupe Vélez. Lupe también fue “gatita” antes de convertirse en glamorosa estrella de Hollywood. Luego el cine brilló en México y el furor del teatro de “tiples” fue relevado por otro tipo de entretenimiento.



Yolanda Montes "Tongolele"

Luego se vive el llamado “milagro mexicano” de los años 1940s (cuando México resurge económica, social y artísticamente), y las grandes ciudades, incluyendo la Ciudad de México, se llenan de cabarets y centros nocturnos. Y regresan las vedettes a entretener en las noches. Surgió un boom de vedettes a las que se les llamó “Exóticas”. La más importante de las Exóticas es la gran Yolanda Montes “Tongolele”, una de las más grandes bailarinas del continente americano. Hubo otras como Su Muy Key “La muñequita china”o la Kalantán, cuyos espectáculos eran más “fuertesones”. El mítico Teatro Tívoli de la capital mexicana, se convirtió en un hervidero de vedettes.



Rosa Carmina

Mención aparte merecen las “Rumberas”, esas magníficas bailarinas de ritmos afroantillanos que conquistaron el cine mexicano y hasta crearon un género fílmico único en México: el cine de rumberas. Allí brillaron cinco estrellas: las cubanas Rosa Carmina, Ninón Sevilla, Amalia Aguilar y María Antonieta Pons, y la mexicana Meche Barba. Estas Reinas del Trópico, además de brillar en la pantalla, también tenían sus shows en vivo como consagradas vedettes. Luego, parece que la “moral” y la “decencia”, opacaron el esplendor de la vida nocturna de México y las vedettes perdieron brillo.







Thelma Tixou (1943-2019)

Pero llegan los años 1970s y la Revolución Sexual en todo el mundo. Llega el destape a México y la vida nocturna vuelve a florecer. La censura aflojó y los espectáculos resurgen con menos pudor. La Ciudad de México se inundó de vida nocturna en Reforma, el Eje Central, la Colonia Doctores, Insurgentes, la Zona Rosa. Hubo cabarets de todos los niveles. Desde lugares de lujo como El Capri del Hotel Regis, el Belvedere del hotel Hilton Continental, el Conjunto Marrakech, El Closet o La Copa de Champagne, hasta los lugares de “rompe y rasga” del Eje Central, sin olvidar cabarets populares como El King Kong o el Savoy, además, por supuesto, del legendario Teatro Blanquita, el Teatro Fru Frú y el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”, que en un momento tuvo shows de supuesto burlesque muy atrevidos (en pocas palabras, shows de “encueratrices” que más bien parecían antesala de los table dances). Por supuesto, hubo decenas de vedettes de todas las categorías. Por supuesto hubo muchas de poca monta, pero también auténticas supervedettes, mujerones de belleza sin igual que brindaban shows al nivel de París o Las Vegas. Son las “Bellas de Noche”: Olga Breeskin , Lyn May, Rossy Mendoza, Wanda Seux, la Princesa Yamal, Thelma Tixou, Grace Renat, la Princesa Lea, Gina Montes, Zulma Faiad, Gloriella y muchas otras más. Algunas de estas vedettes también triunfaron en el cine, primero en el llamado Cine de ficheras y luego en las Sexycomedias de los 1980s. También aparecían en el programa televisivo “Variedades de medianoche”, de la cadena Televisa, y en muchas fotonovelas, revistas y calendarios. Eran famosísimas.




Alejandra Bogue en "Zuleyka Montes" (2017)

Por desgracia, la vida nocturna en México sufrió un duro golpe tras el terremoto que asoló a la capital mexicana en 1985. La vida nocturna se apagó y no volvió a ser la misma. Los cabarets murieron al aparecer los table dances y las vedettes también desaparecieron con ellos.


Ahora abramos un paréntesis: También han existido maravillosas vedettes de la diversidad sexual. Son las “Bellas de Noche Trans”. Desde La Coccinelle en Francia, hasta Bibiana Fernández en España o Flor de la V en Argentina. Y en México han existido grandes glorias como Jessica Muriel y Terry Holiday. Mención especial merecen Francis y Alejandra Bogue. Francis fue una de las mejores vedettes, más completas y glamorosas que han existido en México. Fue la única superviviente del esplendor de los años 1970s y 1980s, hasta su muerte en los 2000s. Por su parte, La Bogue ha brillado en espectáculos alternativos multidisciplinarios (“No soy Madonna, pero soy La Bogue”) y ha representado obras teatrales como “Dos Gardenias”, “Zuleyka Montes”, o “Mala Burlesque Show”, retratos muy precisos de épocas específicas del verdadero vedettismo mexicano.



Y cuando vuelvan a confundir a las vedettes con encueratrices y ficheras, aquí les dejamos este breviario para que aprendamos que el vedettismo también es una auténtica (y muy sensual) representación del arte.


LECTURA SUGERIDA:


*Fernando Muñoz Castillo: "Las Reinas del Trópico (María Antonieta Pons, Meche Barba, Amalia Aguilar, Ninón Sevilla & Rosa Carmina)", Ed. Grupo Azabache, México (1993).

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