Xóchitl: Reina de Reinas

Actualizado: 22 ago 2021

Por Luis Miguel Romero

Twitter: @LuisMiguelR01

Facebook: @LuisMiguelR02

Instagram: @luismiguelr03


Le decían “La Reina de Reinas”, y a últimas fechas, ya es posible encontrar un poco más de información sobre ella en los medios virtuales. Pero durante muchos años, su historia era un misterio. Muchos las recordaban, pero pocos hablaban de ella. Parecía como una leyenda urbana desdibujada por el paso del tiempo. Era La Xóchitl.



Xóchitl era una poderosa travesti que deambulaba en aquellas divertidas, turbulentas, efervescentes y locas noches de la capital mexicana de las décadas de los 1970s y 1980s. La vida nocturna de la capital mexicana estaba en uno de sus momentos climáticos. Las fiestas sonaban a todo lo que da en los centros nocturnos, bares, discotecas y cabarets de la Ciudad de México. Y la vida nocturna del colectivo LGBT+, florecía a la par de forma pujante, entre el misterio y la marginación. Y en medio de ese frenesí aparecía de manera frecuente este personaje.


Xóchitl, por Adolfo Patiño.

Su nombre real era Gustavo Xochilteotzin y nació en Tacámbaro, Michoacán el 2 de agosto de 1932. Según algunas fuentes, era de extracción humilde y tuvo una infancia difícil. Sufrió marginación y burlas por su orientación sexual en la escuela y en su propia familia, pues se cuenta que fue rechazado por su padre. Esta situación lo llevó a abandonar su pueblo natal. Se instaló en Querétaro, donde trabajó como florista y dio rienda suelta a su libertad sexual. Se cuenta que llegó a organizar las primeras fiestas travestis de esta conservadora ciudad y un día causó un escándalo al tener la osadía de realizar una de estas fiestas en una parroquia. El escándalo le llevó a ser expulsado de esta ciudad. Llegó a la Ciudad de México en los años 1950s, viviendo con un familiar en la calle de Tacuba y pasó por distintos oficios: fue mesero y vendedor de una marca de fijadores de pelo en baños públicos. La suerte le llevó a convertirse en asistente del diseñador Gene Matouk. Luego llegó a trabajar en la casa de citas de una travesti apodada La Chimichami, en la Colonia Cuauhtemoc. Allí aprendió bien el negocio y un poco después abrió su propia casa de citas en la calle de Marsella, en la Colonia Juárez. Allí se convirtió en La Xóchitl. Con el paso del tiempo, adquirió un penthouse en la calle de Bahía de Todos los Santos, en la Colonia Tabacalera, mismo que se convirtió en su base de operaciones.


La Xóchitl era alta, corpulenta, de tez oscura, glamurosa y muy extravagante, Hizo su debut “en sociedad” en una fiesta de disfraces del Hotel del Prado en 1974. Llegó ni más ni menos que disfrazada de Cleopatra y escoltada por un séquito que dejó boquiabiertos a todos los asistentes (Carlos Monsiváis hizo una magnífica descripción de este espectáculo en su libro A ustedes les consta).



Desde ese momento, Xóchitl se convierte en Reina de Reinas, figura estelar de la vida nocturna de la capital mexicana y, por supuesto, en eje central del fulgurante colectivo LGBT+ mexicano que se encontraba viviendo uno de sus momentos más determinantes. Ella fue una de las organizadoras del certamen Miss Universo Gay, que se celebró por varios años. También patrocinaba un certamen llamado Señorita Fiestas Patrias. Estos concursos al principio se realizaban en lugares “de mala muerte”, pero con el paso del tiempo, se realizaban en salones y hoteles de lujo. Pero su influencia iba más allá de solo organizar concursos de belleza y fiestas espectaculares. Por mucho tiempo, Xóchitl manejó una red de lenocinio de lujo. Pero ella no manejaba a chicas de la calle, sino que llegó a manejar a mujeres muy destacadas y a moverlas entre círculos muy importantes del país, llámese política, alta sociedad, medio artístico, empresarios etc.

Y es que Xóchitl tenía muy buenas influencias. Algunos dicen que portaba una charola que la acreditaba como parte de la policía judicial. Otros dicen que era un prominente abogado. De hecho, se le llegó a vincular como parte de un equipo cercano al Profesor Carlos Hank González, entonces regente de la capital mexicana.



De cualquier manera, Xóchitl se pavoneaba con absoluta libertad en los recintos más populares de la vida nocturna capitalina debido a que, se cuenta, que era ella quién ayudaba a gestionar permisos para que estos lugares pudieran permanecer abiertos, en esa época tan llena de represión y acoso constante de las autoridades hacia el colectivo LGBT+. Xóchitl incluso se vanagloriaba de ser una especie de “salvadora” y “protectora” del colectivo LGBT+. En una entrevista a la revista Sucesos en 1976, ella se jactaba de haber protegido a los primeros grupos activistas en pro del colectivo LGBT+ (como el FHAR). Según decía que si no hubiera sido por ella, estos grupos jamás hubieran podido florecer debido a la represión gubernamental. También se afirma que fue ella quien brindó protección para que la primera Marcha LGBT+ de la Ciudad de México, se realizará sin el acoso de la ley en 1979. Y es que se dice que muchos le debían favores, y a los que no, les sabía muchos secretos...


Xóchitl era una de las celebridades más recurrentes del bar 9, pues ella afirmaba haber conseguido los permisos para que operara el lugar. Allí se le llegó a ver departiendo con figuras como María Félix.


María Félix & Xóchitl.

Xóchitl era contrastante. Se rodeaba de un séquito de chicas trans, travestis y chicos gays que le servían como pequeña corte, y que la veneraban (Naná decía que gracias al apoyo económico de Xóchitl había podido florecer como Reina de la Zona Rosa). También apoyó las carreras de figuras como Francis, Mitzy y Alfredo Palacios. Pero también era temida. Si algún chico la rechazaba y le hacía un desaire... ¡cuidado!


De su vida personal no se sabe mucho. Algunas fuentes dicen que Gustavo Xochilteotzin estaba casado con una mujer y tenía familia, pero que esta se mantenía oculta en la provincia y solo les visitaba en ocasiones especiales. Esta versión nunca ha sido confirmada.


Xóchitl con las actrices Carmen Salinas e Isela Vega y la vedette Lyn May, entre otros.

El celuloide también sonó las campanas para Xóchitl. Apareció como actriz en películas como María de mi corazón (1979) y Las apariencias engañan (1981), ambas de Jaime Humberto Hermosillo, y en la cinta perdida A fuego lento (1981), de Juan Ibáñez.


Ya para finales de los años 1980s, la presencia de Xóchitl se va desdibujando, a la par del eclipse de la vida nocturna capitalina. Se cuenta que sufrió un accidente hacia finales de los 1980s, una caída que al parecer le trajo consecuencias físicas. En 1989, su vida inspiró a la actriz y empresaria Margo Su para escribir la novela Posesión.


Xóchitl, por Arturo Rivera

La Reina de Reinas se retiró de la vida pública aquejada de las secuelas de su accidente y de problemas de gota. Se cuenta que se retiró a su natal Michoacán a vivir su vejez. Murió en noviembre de 2003, al parecer, a causa de una embolia.


Como se mencionó en las primeras líneas de este artículo, durante muchos años la historia de Xóchitl permanecía como un recuerdo, una anécdota vaga que se mezclaba con la ficción y tomaba forma de leyenda urbana, al no haber o ser difundidos testimonios tangibles que comprobaran su historia. Ahora es diferente. A un sector del colectivo LGBT+, le interesa conocer y rescatar esas historias y a esos personajes que, desde diferentes trincheras, allanaron el camino para la libertad de la que se goza hoy en día. Y es que hay un dicho que reza: “El pueblo que no conoce su historia, está destinado a repetir sus errores”. Esta es la historia de La Xóchitl, Reina de Reinas, que también forma parte de la #MemoriaTrans



LECTURA SUGERIDA:


*Margo Su: Posesión” (1989). Editorial Cal y Arena, México (Novela basada en la vida de La Xóchitl)


*Miguel Capistrán Lagunes / Michael K. Schuessler: “México se escribe con J” (2018) Editorial Penguin Random House, México.


1344 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo