Rosa Carmina: La Última Gran Rumbera

Actualizado: 21 abr

Por Luis Miguel Romero

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El Cine Mexicano, vivió una esplendorosa Época de Oro en los años 1940s y 1950s del siglo XX. En esa fulgurante era de bonanza de la cinematografía mexicana, las estrellas vivían dentro de un Star System similar al del Hollywood de la época. Una enorme variedad de géneros cinematográficos florecían en la industria fílmica nacional. Y de estos géneros, México se puede jactar de haber legado uno exclusivo a la cinematografía internacional. Se trata del Cine de Rumberas, una curiosa mezcla de cine musical, con tintes de melodrama y Film Noir que arrasó con las taquillas de los cines de la época. Y una de las estrellas principales de este curioso género, es la mujer a la que dedicamos este espacio de #TributoALosGrandes. Es la última superviviente del género. Le llaman "Su Majestad La Rumba". Es la deslumbrante Rosa Carmina.




Rosa Carmina Riverón Jiménez nació en La Habana, Cuba el 19 de noviembre de 1929. Fue la menor de los cuatro hijos de Juan Bruno Riverón y de Encarnación Jiménez. Desde muy joven, Rosa mostró afición por el baile y cursó estudios de la Escuela de Danza de Cuba. Su descubrimiento fílmico, bien podría servir como inspiración para una película. El actor, director y guionista español, afincado en México Juan Orol (1897-1988), a quién bien podría bautizársele como un fabricante de diosas tropicales, se separa personal y profesionalmente de la rumbera cubana María Antonieta Pons e inicia una odisea para encontrar a su nueva musa cinematográfica. Orol viaja a Cuba y convoca a un concurso para buscar a su nueva estrella, sin éxito alguno. Más cuando parecía haberse dado por vencido, su publirrelacionista en Cuba le habla de un hallazgo que acaba de descubrir en una fiesta a la que acudió como invitado. Era la graduación de bachiller de Juanita, hermana de Rosa Carmina. Un incrédulo Orol acude a la reunión y queda prendado ante la belleza de Rosa.

Y es que la sorpresa de Orol no era para menos. Se encontró ante una deslumbrante mujer de 1.77 m de estatura, de abundante cabellera negra, poseedora de un físico espectacular y un sexy lunar junto a la boca. Sin más, el cineasta se empeñó en llevar a su bello hallazgo a triunfar en la Gran Pantalla en México.



Rosa Carmina debuta en el cine mexicano en 1946 en la cinta "Una mujer de Oriente", filmada bajo la batuta de Orol e interpretando (aunque suene extraordinario), a una mujer japonesa. Juan Orol se convierte en su mentor y pronto la consagra como una de las presencias femeninas más atractivas del cine mexicano.

De fuerte presencia escénica, de rostro muy atractivo, sensual, con un talento nato para el baile y dotada de un gran potencial histriónico, Rosa Carmina se convierte en una superestrella. Sus primeros trabajos con Orol la llevan a la inmortalidad, pues Rosa estelariza algunas de las obras cumbres de la filmografía oroliana que han pasado a la Historia para ser consideradas películas de culto. De ella sobresale el clásico "Gánsgters contra charros" (1948), curiosidad fílmica que ahora se preserva en cinetecas de Europa. Rosa Carmina se convierte en la "Reina de los Gángsters" de la cinematografía nacional. Pero lo mejor aún estaba por venir. Orol, considerado como el "padre espiritual" del Cine de rumberas, promueve a Rosa dentro de este exclusivo género cinematográfico. Y es así como Rosa se convierte en una de las figuras icónicas de este mexicanísimo género fílmico. Películas como "Tania, la bella salvaje" (1947), "En carne viva" (1951), "Noche de perdición" (1951), "Viajera" (1952) y "Sandra, la mujer de fuego" (1954), figuran entre los referentes principales del género.







Sin embargo, ni el film noir, ni el Cine de rumberas, fueron suficientes para la rutilante estrella. Ya sin la batuta de Orol, Rosa Carmina explora en una gran cantidad de géneros cinematográficos. Su éxito la lleva incluso a cruzar el Atlántico e integrarse a la cinematografía española. Es importante destacar el hecho de que pocas actrices mexicanas han podido moverse entre distintos géneros cinematográficos. Y es que a Rosa Carmina la vimos en Cine de luchadores ("La última lucha", 1959), comedias familiares ("¿Con quién andan nuestros locos?", 1960), Cine de fantasía ("Rostro infernal", 1963), Cine de autor ("Rastro de muerte", 1981) y hasta amadrinó el llamado Cine de ficheras ("Bellas de noche", 1975). Nombres como Alberto Gout, Miguel Contreras Torres, Ignacio F. Iquino, Benito Alazraki y Arturo Ripstein, figuran entre la lista de cineastas con los que Rosa Carmina trabajó a lo largo de su carrera.





La popularidad de Rosa Carmina no se limitó al cine. Durante muchos años realizó espectáculos en vivo como cotizada vedette en los recintos más lujosos e importantes del México de la época. También apareció en el teatro y fue la primera estrella en protagonizar un especial musical en la televisión mexicana. Fue justamente en este medio donde Rosa Carmina realiza sus últimos trabajos como actriz. Ya en los 1980s y 1990s apareció en algunos melodramas de la cadena Televisa como "La pasión de Isabela" (1984), "Juana Iris" (1985), "Muchachita" (1986), "Morir para vivir" (1989), "Simplemente María" (1989) y "María Mercedes" (1992). Con esta última telenovela, Rosa Carmina cerró más de cuatro décadas de trabajo ininterrumpido como actriz.



Como ocurre entre las grandes divas de la cinematografía, alrededor de Rosa Carmina se han tejido historias y leyendas que han acrecentado su mito. De ellas podemos destacar la romántica historia sobre que fue ella quién inspiró al artista José Luis Cuevas para bautizar a la Zona Rosa de la Ciudad de México.

Su retiro también también abrió la pauta para una gran cantidad de especulaciones e historias tan absurdas como falsas. Simplemente la actriz se ha dedicado a disfrutar del fruto de sus décadas de trabajo. Desde hace varios años, Rosa Carmina radica (y a todo lujo) en Barcelona, España. Y aunque ha protegido su imagen y no hace apariciones públicas, la nonagenaria estrella mantiene un físico que ha llevado a varios a expresar que es "una señora sin edad".



María Antonieta Pons (1922-2004), Meche Barba (1922-2000), Amalia Aguilar (1924-2021) y Ninón Sevilla (1929-2015), las otras Rumberas Mayores que reinaron con Rosa Carmina en el Cine de rumberas, han partido ya de este plano. Por eso es que ahora Rosa Carmina, además de "Reina de los Gángsters" y "Su Majestad la Rumba", es también "La Última Gran Rumbera".



LECTURA SUGERIDA:


*Fernando Muñez Castillo: "Las Reinas del Trópico (María Antonieta Pons, Meche Barba, Amalia Aguilar, Ninón Sevilla & Rosa Carmina)", Ed. Grupo Azabache, 1993.


*Rogelio Agrasánchez Jr.: "Beauties of the Mexican Cinema / Bellezas del Cine Mexicano", Archivo Fílmico Agrasánchez, 2001.


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