Los orígenes del New Queer Cinema

Por Luis Miguel Romero

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El Séptimo Arte está ramificado en una gran variedad de géneros y sub-géneros que son determinados por los contenidos, técnicas, estilos, momentos históricos, gustos, modas etc. Algo que está 100% comprobado es que la comunidad LGBT+ es uno de los sectores más cinéfilos entre la población. La industria cinematográfica no está indiferente a esta situación. Aunque las películas de temática LGBT+ existen prácticamente desde que el cine se creó, en los últimos años se ha vivido un auge de películas que exploran el mundo de la diversidad sexual. Hoy en día, el Séptimo Arte ha englobado a estas películas dentro de un sub-género designado como Queer Cinema o Nueva Ola Queer.


Heath Ledger & Jake Gyllenhall en "Brokeback Mountain" (2005).

Inicialmente, el cine fue injusto con la comunidad, pues los gays y las lesbianas frecuentemente fueron mostrados de una forma agresiva, totalmente estereotipada, burlona e incluso absurda. A principios de los años 1930s entró en vigencia en la industria de Hollywood el llamado Código Hays, cuyo objetivo era censurar cualquier tema “escabroso” que pudiera “ofender” la “moral” de la audiencia. Como consecuencia de este código represor, miles de películas fueron espantosamente mutiladas y arruinadas en el cuarto de edición.



Uno de los antecedentes del boom de películas de temática LGBT+ en Hollywood, fue la mítica cinta "Rebel Without a Cause" (1955), dirigida por Nicholas Ray y estelarizada por el célebre James Dean, uno de los Mitos eróticos masculinos e íconos gay más importantes del siglo XX. Mientras tanto en Europa, cineastas como Pier Paolo Pasolini o Jean Cocteau también transgredieron las normas y se atrevieron a plasmar en sus filmes el mundo de la diversidad sexual. En 1953, la cobertura mediática sobre la cirugía de reasignación de género de Christine Jorgensen, inspiró al cineasta Ed Wood para la película "Glen or Glenda", primera que aborda comercialmente el tema de la transexualidad. En los años 1970s, la censura afloja en la industria del cine y el tema de la diversidad sexual se aborda de manera más directa. Fue en esta época cuando la drag queen Divine, se convierte en estrella bajo la batuta del cineasta John Waters.



John Waters

En la década de los 1980’s, con el auge del cine independiente y la revolución sexual que se vivió a nivel mundial en la década previa, el cine comienza a explorar de manera más libre y directa la diversidad sexual. Muchos consideran que la película "Desert Hearts" (1985), de Donna Deitch, fue la primera cinta que rompió los clichés imperantes en la industria y mostró a sus personajes homosexuales estelares como seres humanos “normales”, que independientemente de su preferencia sexual, aman, sufren, ríen, enfrentan problemas cotidianos, se ganan la vida. De forma paralela, vemos representaciones de mujeres trans (interpretadas por hombres, dada la poca oportunidad de actrices trans en el cine) en películas como "Dressed to Kill" (Brian de Palma, 1980) o "Tootsie" (Sydney Pollack, 1982). El pilar principal de este nuevo sub-género cinematográfico estaba plantado.




Dustin Hoffman en "Tootsie" (1982).

De esta manera, en la década de los 1990’s, finalmente hace su gloriosa aparición, ya reconocido como un sub-género de la cinematografía el Queer cinema, o como se le conoce más a menudo, el New Queer cinema. El término fue utilizado por primera vez por el periodista B. Rudy Rich en 1992 en uno de sus artículos de la revista británica Sight & Sound. En ese momento, una gran cantidad de filmes de tema LGBT+ estaban causando furor: "My Own Private Idaho" (1991), de Gus Van Saint, "Young Soul Rebels" (1991), de Isaac Julien y "Poison" (1992), de Todd Haynes, solo por mencionar a algunos. El principal estudio cinematográfico que discutió estos temas se denominó acertadamente New Line Cinema.


River phoenix & Keanu Reeves en "My Own Private Idaho" (1991).

Estas películas tienen una característica que las identifica. Aunque son radicales y hasta cierto punto transgresoras, dignifican la imagen pública de la diversidad sexual y ayudaron de forma indirecta a reivindicar al colectivo LGBT+, sobre todo en un momento históricamente tan determinante para la comunidad como fue el auge y crisis del VIH / SIDA. Solo por mencionar a unos ejemplos muy claros de esta corriente cinematográfica tenemos cintas como "Philadelphia" (1993), de Jonathan Demme o "Boys Don’t Cry" (1999), de Kimberly Peirce. Hoy en día nadie puede dudar que este par de filmes tocaron fibras muy sensibles en la sociedad y ayudaron a quitar mucha basura de la cabeza de los espectadores. No olvidemos también el impacto que generó el documental de Jennie Livingston "Paris is Burning", que visibilizó por primera vez, de manera mediática, aspectos socioculturales del colectivo LGBT+.



Antonio Banderas & Tom Hanks en "Philadelphia" (1994).

A partir de la década de 2010, varios cineastas LGBT+, identificaron una nueva tendencia en el cine LGBT+, en la que la influencia del New Queer Cinema estaba evolucionando hacia un público más universal.

Rich, el creador de la definición New Queer Cinema, ha identificado el surgimiento a fines de la década de 2000s de películas convencionales de temática LGBT como "Brokeback Mountain" (Ang Lee, 2005), como un momento clave en la evolución del género.


El cine es un arte. El arte y la cultura marcan la identidad y esencia de un pueblo. El cine no fue concebido para educar, eso ya se sabe, pero en países como México y la América Latina en general, donde el público es tan afecto al cine y ve tantas horas de televisión, es muy importante que sigan existiendo y promocionando este tipo de trabajos fílmicos.


LECTURA SUGERIDA:


*Vito Russo: The Celulloid Closet: Homosexuality in the Movies” Ed. Harper Collins (1987).


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