Las verdaderas Divas del Séptimo Arte

Por Luis Miguel Romero

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Hoy en día, la palabra “Diva” ha perdido plusvalía. A cualquier actriz o cantante que logra cierta popularidad y éxito mediático se le identifica con este sobrenombre. Sin embargo, si escarbamos en el verdadero origen que tiene esta palabra nos encontramos con un significado muy diferente. Una Diva es una categoría a la que difícilmente se puede aspirar. No cualquier mujer puede ser identificada con este apelativo.



Según la Real Academia de la Lengua Española, la palabra Diva significa lo siguiente:


“Apelativo que define a las pocas cantantes o actrices cuyas personalidades excepcionales, mezcla de misticismo y talento, provocan tal fascinación en el público que, al rayar en la idolatría, les garantizan una fama superlativa y las elevan por encima de la tierra, a un pedestal”.

¿Realmente ustedes creen que toda esta galería de cantantes y actrices nacionales y extranjeras que se cataloga hoy en día como Divas caben en esta definición?


Sarah Bernhardt "La Divina Sarah"

El término diva proviene de la palabra Divino. Y Divino deriva de una deidad, es decir, algo sagrado, superior a los simples mortales. El término comenzó a acuñarse en el siglo XVIII para referirse a las grandes estrellas de la ópera italiana que brillaron en Europa. De la ópera el término pasó al teatro en el siglo XIX. La gran Sarah Bernhardt (1844-1923) es considerada la primera actriz que cupo dentro de esta categoría. Con el surgimiento y esplendor del cine en el siglo XX, el término pasó a utilizarse para referirse a unas pocas estrellas de este medio.


Una diva de cine no es solo una mujer bella o exitosa. Una diva del cine tiene que tener, antes que nada, una personalidad única, autenticidad, legitimidad. No parecerse ni imitar a nadie y ser, a su vez, inimitable e inigualable. Una diva despierta más allá que una simple admiración. Las divas de la historia del cine han sido veneradas como auténticas diosas. Legiones de hombres y mujeres se rinden a sus pies. Un halo de misterio las envuelve. La realidad se entrelaza con los mitos e historias que se cuentan de ellas a su alrededor. Una diva es culta, rodeada siempre de los altos círculos no solo sociales o del espectáculo, sino también intelectuales, culturales y del poder. A estas mujeres les componen canciones, les pintan retratos, les escriben versos.


Greta Garbo

El cine internacional ha estado plagado, a lo largo de su historia de mujeres bellísimas, grandes actrices y símbolos sexuales. Como se mencionó antes, su público no acude al cine para evaluar su calidad histriónica. Acude a admirarlas. Las películas, sus argumentos, sus personajes, están moldeados como vehículos de lucimiento para ellas.


Después de toda esta explicación, ¿Quiénes pueden ser consideradas auténticas divas del cine? De acuerdo a los estrictos parámetros mencionados líneas arriba, el veredicto es el siguiente:


En Hollywood: Greta Garbo, Marlene Dietrich y Elizabeth Taylor. No ha existido un mito de belleza en Hollywood superior al de la Garbo (1905-1990). Probablemente no fue la más bella, pero ese halo melancólico y misterioso que la envolvía, la volvió única. Cuando murió tenía casi cincuenta años sin filmar película alguna. Y aún así, seguía fascinando al mundo.



Marlene Dietrich

La Dietrich (1901-1992) era lo opuesto a la Garbo: desinhibida, provocativa, escandalosa. No era muy bella, estaba muy truqueada, pero ese glamour y sofisticación, no se han vuelto a ver jamás en el cine.



Elizabeth Taylor

Elizabeth Taylor (1932-2011) era única hasta en su famoso color violeta de ojos. Películas como "Cleopatra", fueron creadas para exaltar su belleza. Sus famosas joyas y su tórrida vida amorosa, fueron punto clave para ensanchar su mito.



Sophia Loren

En Europa: Sophia Loren (Italia) y Sara Montiel (España). La Loren (1934) más que un rostro clásico, irradia un enorme sex appeal. Alrededor de la Loren se ha tejido un mito de belleza eterna e inmarchitable. Durante mucho tiempo, mientras más maduraba, más interesante y atractiva se ponía.




Sara Montiel

El caso de la Montiel (1928-2013) en España también es único. Decenas de películas se crearon en torno a su belleza morena. No ha existido figura más influyente en la cultura pop española que la llamada Saritísima.



María Félix

En México tuvimos el enorme privilegio de tener a dos: María Félix y Dolores del Río. Y ellas tal vez sean las dos únicas y más grandes de América Latina.


Amada por miles, odiada por otros tantos, pero nadie puede quedar indiferente ante María Félix (1914-2002) y su poderosa belleza física, además de su única personalidad. A ninguna actriz en el mundo ni en la Historia se le pueden permitir los desplantes y arrogancia de la Félix. Ella rompió tabúes. Nunca fue una muer sumisa en un cine mexicano tradicionalmente machista. Su mito de "La Doña", se devoraba a cualquier hombre en escena.



Dolores del Río

Dolores del Río (1904-1983) era la encarnación misma de la elegancia y la clase. Dolores era fina hasta para caminar. Su belleza, considerada exótica en Hollywood y sumamente genuina en México, no ha sido igualada ni se ha vuelto a ver jamás en el cine.



¿Por que otras grandes mujeres del cine no están en la lista? Rita Hayworth fue una mujer indiscutiblemente bella y atractiva, pero le faltaba una luz especial que desprenden las estrellas arriba mencionadas. Ava Gardner era una gran belleza, pero su decadencia física a causa del alcohol, manchó la imagen de belleza perpetua que debe de poseer toda diva del cine. Marilyn Monroe o Brigitte Bardot no eran divas. Fueron mitos eróticos, sex symbols (que bien merecen su propia reseña en otro espacio).

El hecho de que Grace Kelly fuera princesa de Mónaco no cubre los requisitos para ser considerada una diva. Catherine Deneuve ha sido alabada por la belleza de su rostro y la frescura que el mismo ha mantenido al paso del tiempo, pero no alcanzó los niveles de devoción de otras figuras. Bette Davis, Joan Crawford o Katharine Hepburn fueron grandes actrices, supremas, y con historias de vida tanto o más fascinantes que las divas, pero no fueron mitos de belleza que es parte fundamental de estas divinas.


En México hubo actrices de cine bellísimas. Pero ni Elsa Aguirre ni Miroslava alcanzaron el nivel de devoción o trascendencia que alcanzaron Dolores o María. Silvia Pinal es una gran estrella, tal vez la más grande y completa de México Pero su carrera siguió una pauta muy distinta a las de la Félix y la del Río.


Las Divas del cine se extinguieron en los años 1960s, cuando el cine dio la bienvenida a otro tipo de mujeres, más "mortales" y alcanzables para el grueso del público. Ya no hay Divas. Por más que insistan. Ellas aparecieron, brillaron y se extinguieron en el siglo XX.


Pueden o no estar de acuerdo con mi opinión. Pero investiguen, lean y lleguen a sus propias conclusiones.