Las Rumberas: Diosas de los Ritmos Tropicales

Por Luis Miguel Romero

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México puede ufanarse de haber legado al mundo del cine algunos géneros cinematográficos exclusivos, que no se han explotado en ningún otro país. Uno de ellos el el Cine de Rumberas. Para aquellos que no lo sepan, el Cine de Rumberas es un género que florece dentro del marco de la llamada Época de Oro del Cine Mexicano, en los años 1940s y 1950s. ¿Y que es? ¿De donde surge? Pues bien, el género es en realidad un híbrido muy curioso, una cruza extraña entre otros géneros fílmicos. El primero es el Cine Musical, que venía de unos años esplendorosos en Hollywood en la década de los 1930s; el segundo es el Film Noir (Cine negro), un cine de tipo urbano con tramas de corte policíaco-criminales, donde gángsters y cabareteras proliferaban en abundancia, y el tercero es el Melodrama, que en México se había inclinado por dramas de corte arrabalero, con ambientes de vecindades y miseria (vean algunas películas de Pedro Infante, por ejemplo). Por otra parte, la música tropical estaba de moda. Cuba ya se había establecido como capital de la música tropical, y la Rumba cubana se escuchaba sin cesar por toda Latinoamérica. Y a los bailarines de rumba se les llamaba "rumberos", y en género femenino: "rumberas". Ahora echemos todo esto en una "licuadora imaginaria". El resultado: El Cine de Rumberas. Se considera al actor y cineasta Juan Orol como el "inventor" de este género fílmico.


"Aventurera" (1950).

Una película de rumberas generalmente contaba la tragedia de una joven que, por oscuros caprichos del destino, caía en desgracia y terminaba arrastrada a algún cabaret, donde algún proxeneta o una lenona la explotaban cruelmente. Como catarsis de su desgracia, la desdichada mujer bailaba rumba, mambo, samba o algún otro ritmo tropical, encontraba un amor puro y luego la vida le permitía pasar de víctima a victimaria como venganza de su tragedia. En muchas ocasiones terminaba su historia en tragedia, pues una "mala mujer", no podía triunfar ante los ojos de un público moralista. La "pecadora" pagaba el precio de "vender caro su amor". Se filmó aproximadamente un centenar de filmes de rumberas y todas las películas contaban, con pequeñas variaciones, la misma historia. Sin embargo, su éxito y las taquillas de cines que abarrotaron por casi dos décadas, se deben al esplendor, belleza y magnetismo de sus estrellas. Muchas quisieron triunfar en el Cine de Rumberas, pero la Historia solo reconoce a cinco grandes estrellas del género. Son las Rumberas Mayores, las llamadas "Reinas del Trópico" que sostuvieron la producción masiva de cintas de este género.


MARÍA ANTONIETA PONS



Es la primera Gran Rumbera que conoce la Historia del cine. Maritoña nació en La Habana, Cuba en 1922. Fue descubierta en la isla por Juan Orol quién, ya establecido como director de cine en México, se casa con ella y la trae al país para convertirla en estrella de cine. Con ella es con quién Orol "inventa" el Cine de Rumberas. Cuentan que Maritoña llegó a ser tanto o más taquillera que María Félix. De las Rumberas Mayores, es la que tuvo la filmografía más larga. Tras su divorcio de Orol, se casó con el también cineasta Ramón Pereda. La Pons además de "rumbear", también filmó dramas, comedias, cine infantil y hasta ranchero. La forma de mover las caderas de María Antonieta Pons haría palidecer a la misma Shakira. La mujer tenía un salero y una gracia pocas veces vista en el cine nacional. Tras casi treinta años de carrera, Maritoña se retira de forma abrupta del cine en 1965. Y luego, como una Greta Garbo versión tropical, se mantuvo completamente aislada de la vida pública, encerrada en su casona de las Lomas de Chapultepec hasta su muerte, ocurrida en 2004 por problemas cardíacos.



MECHE BARBA




Meche Barba nació en Nueva York en 1922, hija de padre español. Comenzó su carrera siendo niña en las célebres carpas o teatros de barrio que florecieron en México en los años 1920s y 1930s. Llegó al cine en los albores de los 1940s, y se convirtió en rumbera gracias a que Maritoña Pons rechazó una película. Y allí comienza el mito de Meche Barba como la única rumbera mexicana entre las cuatro estrellas cubanas del género. Es verdad que Meche Barba bailaba con menos voluptuosidad que sus colegas cubanas, pero tenía una gracia y una chispa muy singular. Por ello le comparaban con la estrella estadounidense Rita Hayworth. Además, Barba contaba con buenos dotes histriónicos. Meche también debería de ser recordada como una de las grandes villanas del Cine Mexicano, pues sus villanas en la Gran Pantalla hicieron sufrir a Fernando Fernández, David Silva, Rubén Rojo y hasta Tin-Tán. Tras una década de gloria, en 1954 Meche Barba desaparece abruptamente del cine. Tuvieron que pasar treinta años para que Barba, convertida ya en una señora, se reincorporara al espectáculo, ahora en el mundo de las telenovelas, donde se mantuvo vigente hasta su muerte, ocurrida en 2000 por problemas respiratorios.



AMALIA AGUILAR



La llamada "Bomba Atómica" de la rumba llegó al mundo en Matanzas, Cuba en 1924. Comenzó su carrera siendo muy joven junto a su hermana. Antes de triunfar en el cine, Amalia ya tenía un camino recorrido en centros nocturnos. Allí fue descubierta por el bailarín cubano Julio Richard, quién la lleva a México en 1945. Un año después, Amalia ya "rumbeaba" en la Gran Pantalla. Tuvo oportunidad de hacer carrera en Hollywood, pero Amalia prefirió quedarse en México. De las Rumberas Mayores, Amalia es la que se inclina por la comedia. Ella será la comparsa perfecta de Tin-Tán o "Resortes". De hecho, se llegó a decir que Amalia era como una "Tin-Tán en mujer". Amalia tenía una técnica de baile verdaderamente sensacional; se notaba su disciplina desde la infancia. El matrimonio y la maternidad llevaron a Amalia a retirarse del cine a fines de los 1950s. Solo reapareció en el cine, en un cameo en una cinta de 2003. Durante su retiro, vivió en Perú, vendió tacos y hasta tuvo su salón de belleza. Eso si: nunca dejó de dar espectáculos en vivo de manera ocasional y se mantuvo públicamente activa hasta poco antes de su muerte, ocurrida en 2021 a la avanzada edad de 97 años.



NINÓN SEVILLA



La Sevilla llegó al mundo en 1929 en La Habana, Cuba. Y sorpréndanse: en su temprana juventud quiso ser monja misionera. Por suerte, descubrió su vocación para el baile. A Ninón la lleva a México el director y productor Fernando Cortés. De inmediato se incorpora al cine y conforma a su alrededor un equipo fílmico que la lleva a la gloria. Este se conformó por el cineasta Alberto Gout, el guionista Álvaro Custodio y la producción de los Hermanos Calderón. De ellos se desprende el clásico "Aventurera" (1950), que muchos consideran la película cumbre del género. Ninón Sevilla tiene en su filmografía unos números musicales verdaderamente delirantes, extravagantes y vistosos. Este estilo singular, sus piernas que fueron llamadas "dos columnas griegas" y los dramones que presentaba en sus películas, hicieron caer de espaldas a Françoise Truffaut y otros cine-críticos franceses, que veían a la estrella y a su cine como algo surrealista. Iniciando los 1960s, Ninón se retira del cine. Ya en los 1980s reaparece, primero en cine, y luego en las telenovelas, ya convertida en una señora y alejada del mito erótico que encarnó en el cine. Ahora Ninón encarnaba personajes de corte popular, imprescindibles en telenovelas con tramas de vecindad. La estrella se mantuvo vigente en televisión hasta poco antes de su muerte, ocurrida en 2015 por problemas cardíacos.



ROSA CARMINA



Rosa Carmina llega al mundo en La Habana en 1929. Con solo dieciséis años de edad, Rosa es descubierta por Juan Orol. Este se había separado personal y profesionalmente de María Antonieta Pons y buscaba otra musa cubana para triunfar en el Cine Mexicano. Cuentan que cuando Orol vio a Rosa casi se cae de espaldas. Y como no palidecer ante semejante mujerón de 1.77 metros de estatura, de rostro muy atractivo, exuberante y de fuerte personalidad. Sin más, Rosa Carmina llega a México y se convierte en una superestrella. Rosa Carmina es la estrella principal de la filmografía de Orol y su musa más representativa. Por sus colaboraciones en el universo fílmico oroliano, se le llamó "La Reina de los Gángsters". Por supuesto, la esplendorosa Rosa también triunfa en el Cine de Rumberas, donde impuso su presencia con su belleza y sensualidad. La carrera de Rosa Carmina es de una versatilidad pocas veces vista en una actriz en México. Ella filmó prácticamente todos los géneros de la cinematografía nacional. Rosa Carmina completó más de 40 años de carrera ininterrumpidos. Ya en los 1980s, pasó del cine a las telenovelas, donde tuvo apariciones especiales hasta principios de los 1990s, cuando decide retirarse del espectáculo. Rosa Carmina "Su Majestad la Rumba" es la única superviviente de las Rumberas Mayores. Hoy en día, con esplendorosas nueve décadas de vida, radica en España.



A pesar de que el Cine de Rumberas se considera extinto como género fílmico desde hace cinco décadas, sigue acumulando una enorme cantidad de fans, alcanzando el estatus de cine de culto. Su tropical esplendor ha inspirado espectáculos de teatro musical (como "Aventurera" o "Perfume de Gardenia") y puede seguir siendo contemplado por las nuevas generaciones a través de la magia del internet.



LECTURA SUGERIDA:


*Fernando Muñoz Castillo: "Las Reinas del Trópico (María Antonieta Pons, Meche Barba, Amalia Aguilar, Ninón Sevilla & Rosa Carmina)". Ed. Grupo Azabache, 1993.



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