Las grandes villanas de las telenovelas mexicanas

Actualizado: 18 jul

Por Luis Miguel Romero

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Sin duda alguna, ellas son la cereza del pastel. Sin su lucha con el mal, la bondad y la virtud no pueden brillar. Y esta fórmula está perfectamente comprobada en los melodramas televisivos. En la historia de las telenovelas mexicanas, han existido antagonistas femeninas tan entrañables como las heroínas. Villanas que han pasado a la Historia como parte de la cultura popular de un público que aún las recuerda por haberlos estremecido en la pantalla chica. Aquí presentamos un recuento de algunas de las villanas más entrañables del melodrama televisivo.


La primera gran figura antagónica femenina de la pantalla chica mexicana es Rosa, encarnada por la actriz María Teresa Rivas en la telenovela "Gutierritos" (1959). Se trataba de una ama de casa dominante, cruel y abusiva que disfrutaba humillando y sobajando a su tímido y falto de carácter marido, el Sr. Gutiérrez, encarnado por el actor Rafael Banquells. No era usual ver a un hombre sumiso maltratado por una mujer en la cultura mexicana.



Bertha Moss (1918-2009)

Rocío Banquells en "Los ricos también lloran" (1979).

En 1971, aparece en pantalla otra villana que estremeció a las audiencias. Se trata de Matilde, la cruel institutriz de un orfanato, encarnada por Bertha Moss, quién torturaba psicológicamente a Alejandra, una niña huérfana interpretada por María Fernanda Ayensa en "La recogida". La versátil Maricruz Olivier, se consagra en un rol antagónico con su encarnación de la frívola y caprichosa Gloria en la telenovela "Viviana" (1978). En 1979, aparece Esther, encarnada por Rocío Banquells en el clásico "Los ricos también lloran", quién se encargó en cuerpo y alma de hacer sufrir al personaje estelar, encarnado por Verónica Castro.


Beatriz Sheridan en "Vivir un poco" (1985).

María Rubio en "Cuna de lobos" (1986).

En la década de los 1980s, la presencia de la villana televisiva se va consolidando. Beatriz Sheridan encarnó a Aura, una solterona amargada por un amor de tintes incestuosos hacia su hermano en "Vivir un poco" (1985). En 1986, aparece triunfalmente Catalina Creel, la llamada "madre de todas las villanas", encarnada por María Rubio en "Cuna de lobos". El caso de Catalina fue muy singular, pues la psicología del personaje estaba perfectamente concebida a partir de una asesina serial. En 1987, la actriz Elvira Monsell encarnó a la perversa Sofía en la telenovela "La indomable". Inolvidable la escena donde trata de matar a su sobrina pequeña ahogándola en un pantano. En ese mismo año, Laura Zapata inicia su entronización como una de las villanas favoritas de la audiencia por su rol de la perversa Dulcina Linares en el clásico "Rosa Salvaje".



Alma Muriel en "El extraño retorno de Diana Salazar" (1988).

En 1988 aparece Lady Elizabeth, la cruel y racista aristócrata encarnada por Martha Roth en la telenovela "El pecado de Oyuki". Ese mismo año aparece Lucrecia Treviño, encarnada por Alma Muriel en "El extraño retorno de Diana Salazar", mujer torturada por un amor obsesivo que era capaz de reencarnar siglos después con tal de seguir fastidiando a la protagonista, personificada por Lucía Méndez. En ese mismo año, el incesto vuelve a ser tema central de la psicología de una villana (muy disimulado en la época, por supuesto). Es el caso de Mercedes, encarnada por Margarita Sanz en "Amor en silencio". La escena donde asesina a los protagonistas el día de su boda, traumó a una generación entera.

La década la cierra con broche de oro con Alejandra, la envidiosa prima de Lucero, la cual fue encarnada por Nailea Norvind en "Cuando llega el amor" (1989). ¿Se acuerdan de la escena donde se arroja de un balcón mientras celebran una fiesta?





Diana Bracho en "Cadenas de amargura" (1991).

Llega la década de los 1990s y con ella, una nueva generación de villanas. En 1990, Ofelia Guilmáin encarnó a la despótica Carlota Parlange, recordada por su memorable frase: "Son unos cretinos", en la telenovela "Días sin luna". En ese mismo año, la ambiciosa Natalia, interpretada por July Furlong, torturaba a una parapléjica Verónica Castro en "Mi pequeña Soledad". En 1991, Diana Bracho se ganó el odio del espectador al interpretar a la Tía Evangelina, una mujer frustrada y amargada que descarga su rencor en su sobrina (Daniela Castro) en la telenovela "Cadenas de amargura". En ese mismo año, la cantante María del Sol se caracterizó como Mariana, una terrorífica ama de llaves en la telenovela "Madres egoístas". En 1992, de nuevo Laura Zapata quedó grabada en el inconsciente colectivo con su frase de "maldita billetera", con la que humillaba al personaje de Thalía en "María Mercedes".



Otra villana destacada fue Noemí, la envidiosa ejecutiva de la radio, encarnada por Anna Silvetti en "De frente al sol" (1992). En esa misma telenovela, Lilia Aragón interpretaba a Ofelia, la cruel y clasista suegra de María Sorté. En 1993, Ana Colchero se consagró con el personaje de la envidiosa Aimée en el clásico "Corazón salvaje" (1993). En ese mismo año, Laura Flores brindó una magistral actuación como la déspota hacendada Elidé en "Clarissa" (1993). En 1994, Chantal Andere traumo a otra generación entera cuando Angélica, su personaje en "Marimar", quema vivos a los abuelitos de la protagonista (Thalía) al incendiar su jacal.



Lucero en "Lazos de amor" (1995).

Lucero también entró al mundo de las villanas con su genial caracterización de María Paula, la trilliza malvada en el culebrón "Lazos de amor" (1995). En 1995, Cynthia Klitbo se consagra como una de las villanas favoritas del televidente como la envidiosa Laura, rival de Angélica Rivera en "La dueña". También en 1995 irrumpe la mítica Soraya Montenegro, encarnada por Itatí Cantoral en la telenovela "María la del barrio". Este personaje es tan recordado por el público, que en las últimas décadas ha sido imagen de uno de los memes más populares del internet. Para la Historia su frase célebre: "Maldita lisiada".



Y si de tías y suegras malvadas se trata, como olvidar al binomio de Dinorah (encarnada por Azela Robinson) y Josefina (personificada por Angélica Aragón) en "Cañaveral de pasiones" Sus intrigas, generan todo el drama tipo "Romeo y Julieta" de la historia.



En 1997, la actriz Alma Delfina también se consagra en la lista de villanas memorables por su caracterización de La Beltraneja, una prostituta obsesionada con un hombre menor que ella, en la historia de época "Pueblo chico, infierno grande".



La actriz Evangelina Elizondo plasmó un concepto diferente de villana típica de telenovela con su personaje de Mama Elena, la señora de sociedad impositiva, cerrada y chapada a la antigua en la telenovela "Mirada de mujer" (1997).



Gabriela Spanic en "La usurpadora" (1998).

En 1998, Gabriela Spanic representó el cliché de la "gemela malvada" con su personaje de Paola en la telenovela "La usurpadora". La década la cierra el personaje de Tamara, encarnado por Cynthia Klitbo en la telenovela "El privilegio de amar". Estaba tan trastornada, que termina rapándose en las calles de París, en una escena memorable de las telenovelas mexicanas. En esa misma telenovela, la legendaria actriz Marga López, realizó un personaje totalmente atípico en su larga trayectoria al encarnar a la perversa Ana Joaquina, una fanática religiosa con instintos asesinos.








Maya Mishalska en "Amor real" (2003).

Llega la década de los 2000s y la villana televisiva sigue floreciendo. Karyme Lozano encarnó a la obsesiva Barbarita en la telenovela "El manantial" (2001). En esa misma telenovela, Daniela Romo realiza su primer rol antagónico en televisión como la rencorosa Margarita. En 2002, Jacqueline Andere interpreto a la malvada Doña Bernarda en "La otra" . En 2003, Maya Mishalska también se ganó el elogio de la crítica como la perversa Marianne, la impostora francesa de la telenovela "Amor real". La telenovela "Amarte es mi pecado" (2004), marco un hito al presentar a tres villanas entrañables: Casilda, Alejandra e Isaura, encarnadas por Tiaré Scanda, Margarita Isabel y Sylvia Pasquel respectivamente. Sus memorables escenas eclipsaron totalmente a la pareja estelar.





Bárbara Mori en "Rubí" (2004).

Y en ese 2004, la caracterización de Bárbara Mori como la legendaria "Rubí", le dio un nuevo sentido al cliché de la "trepadora social" en telenovelas.

En 2005, Daniela Romo se consagra como Primera Actriz por su rol de Doña Juana, la tirana y dominante matriarca en el culebrón de época "Alborada". Y en la misma línea de matriarcas amargadas, Raquel Olmedo se caracterizó como la autoritaria Doña Jacinta en "Barrera de amor" (2006).







En 2007, Daniela Castro sorprendió a la audiencia por su rol de Lisabetha, una villana con discapacidad visual en la telenovela "Pasión".


Daniela Castro en "Pasión" (2007).

En los 2010s, la telenovela va perdiendo fuerza frente a nuevos formatos televisivos como las series. Aún así, se rescata el trabajo de actrices como Sophie Alexander-Katz como la insufrible Maité, una mujer con ideas erróneas sobre el poder femenino en "Para volver a amar" (2010); Vanessa Guzmán con su rol de Ana, la "escort de los políticos" en "Infames" (2012); de Lourdes Reyes como la corrupta política Roberta Jáuregui en "Las trampas del deseo"; Christian Bach como la sensual y perversa Antonia en "La patrona" (2013); Jessica Coch como "La Monalisa", una mujer con doble vida en "Amor de barrio" (2015); la trastornada Cecilia, encarnada por Susana González en "La candidata" (2016) y la ambiciosa y trepadora Ivana, encarnada magistralmente por Marisol del Olmo en "¿Te acuerdas de mí?" (2021).


Los tiempos han cambiado y el melodrama televisivo ha tenido que transformarse. Las historias de princesas de cuento y brujas malvadas de antaño, han evolucionado en personajes más reales y alejados de los clichés típicos que imperaron décadas en el género de la telenovela. ¿Volveremos a paralizarnos con otra figura antagónica femenina como las de antaño? Talento actoral hay y de sobra. Solo faltan buenas historias y también (¿por que no decirlo?), que el espectador juegue un poco más con la imaginación y fantasía como en el pasado.


Itatí Cantoral en "María la del barrio" (1995).





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