Las Chicas de La Condesa III: Antonieta Rivas Mercado

Por Luis Miguel Romero

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En esta tercera entrega de la antología #LasChicasDeLaCondesa, hablaremos de otra singular mujer mexicana. Una mujer que no solo ha pasado a la historia por romper con los arquetipos y las pautas que la sociedad brindaba para la mujer en aquella época, sino también por la gran aportación cultural que hizo a México y al mundo a través del teatro. Se trata de la gran Antonieta Rivas Mercado.




María Antonieta Valeria Rivas Mercado Castellanos nació el 28 de abril de 1900 en la Ciudad de México. Era hija del prestigiado arquitecto Antonio Rivas Mercado, autor del Ángel de la Independencia y de muchos otros edificios célebres de México. Su madre fue Matilde Cristina Castellanos Haff. Dado el prestigio de su padre, Antonieta vivió una infancia holgada y tuvo contacto con el mundo artístico e intelectual de la época. A los ocho años de edad, se instaló con su familia en París, Francia. Allí estudió ballet y pudo haber sido figura de la Ópera de París, pero su padre no pensaba en dejar a su hija sola en Francia. Su madre, abandonó a su hija para huir con su amante a Francia cuando Antonieta era solo una niña. Por si fuera poco, la joven Antonieta vivió de primera mano las tragedias y la inestabilidad de la Revolución Mexicana.



Seducida por el arte y la cultura, en 1926 fundó el desaparecido Teatro Ulises, en el centro de la Ciudad de México en colaboración con Salvador Novo y Xavier Villaurrutia. Villaurrutia, Novo, Celestino Gorostiza, Diego Rivera, el pintor Roberto Montenegro, el músico Carlos Chávez y la actriz María Tereza Montoya, fueron algunos de los artistas que fueron apoyados por Antonieta como su mecenas. En esta faceta, ayudó a publicar Dama de corazones, de Xavier Villaurrutia, Novela como nube, de Gilberto Owen y Los hombres que dispersó la danza, de Andrés Henestrosa. Antonieta también escribió para la revista Los Contemporáneos y colaboró con el diario español El Sol. Fue ella quien fundó el patronato de la Orquesta Sinfónica de México. En esa época tuvo un enamoramiento platónico con el pintor Manuel Rodríguez Lozano.


En 1918, Antonieta se casó con el británico Albert Edward Blair. Tuvo un hijo con el llamado Donald Antonio, pero su matrimonio fue infeliz, por lo que Antonieta dejó a su marido y regresó a vivir con su padre en compañía de su hijo. En 1928 se enamoró del político y filósofo José Vasconcelos. Allí comenzó su tragedia.

Vasconcelos contendió sin éxito para la presidencia de México. Fue derrotado y se le acusó de fraude electoral. Antonieta gasto parte de su fortuna en apoyar la campaña. Antonieta partió con Vasconcelos a Nueva York. Luego, volvió a México cuando su marido le quita la patria potestad de su hijo. Entonces Antonieta decide secuestrar al niño y huye a Francia. Las leyes mexicanas le persiguen por este acto y Vasconcelos le niega su apoyo.


José Vasconcelos

Agobiada, desesperada y deprimida por los acontecimientos que la rodean, Antonieta deja a su hijo encargado con unos amigos de París. Acto seguido, se dirige a la catedral de Notre Dame y se quita la vida de un tiro en el corazón con una pistola que pertenecía a Vasconcelos. Era un 11 de febrero de 1931. Cuando el sacerdote corrió a ayudar a la agonizante Antonieta, descubrió su pecho y le encontró una medalla de la Virgen de Guadalupe. Después de la tragedia, la catedral de Notre Dame tuvo que mantenerse cerrada durante algún tiempo. Según la religión católica, cuando un acto como ese ocurre en un recinto sagrado, este pierde su consagración. Solo después de que la catedral fue consagrada nuevamente, retomó sus actividades de manera regular.



Este dramático acto sirvió para que los arzobispados de Francia y México iniciaran un proceso para coronar una imagen de la Virgen de Guadalupe en el templo francés. Dicha coronación se llevaría a cabo en 1939, pero el estallido de la Segunda Guerra Mundial retrasó una década el proyecto. Dicha coronación fue encabezada por una comisión enviada por el Papa Pío XII. La imagen de La Guadalupana fue elaborada por la fábrica de mosaicos de El Vaticano y bendecida por el Papa. La imagen está coronada con una fascinante corona de oro y perlas. Desde entonces, es uno de los recintos más visitados por los feligreses en la catedral de Notre Dame.


La historia de Antonieta fue objeto de una biopic co-producida por México, Francia y España titulada Antonieta (1982). Fue dirigida por Carlos Saura, y contó con la actriz Isabelle Adjani en el rol de Antonieta.


Isabelle Adjani en "Antonieta" (1982).


Se dice qué en la Historia del teatro en México, hay algunas figuras que determinaron su rumbo en el siglo XX. Una fue Virginia Fábregas, otro Seki Sano, el otro Alejandro Jodorowsky y otra más Antonieta, quién acercó al teatro nacional con nuevas corrientes originarias de Europa. Fue además una de las primeras feministas que realmente pugnaron por los derechos de la mujer. Ella fue una de lasque sentaron las bases para que la mujer pudiera ejercer su voto en México.


Mujeres como Antonieta Rivas Mercado, son recordadas hoy en día por un sector muy específico de la población. Es muy importante que todos (sobre todo las mujeres), reconozcamos y honremos la labor y el trabajo de mujeres fuertes que marcaron un antes y un después en la Historia del mundo, en este caso, a través del arte.


En 2017, la casa de la familia Rivas Mercado en la Colonia Guerrero de la capital mexicana, se convirtió en el museo Casa Rivas Mercado, cuyo objetivo es preservar y promover el arte y la cultura mexicana en sus distintas manifestaciones.




LECTURA SUGERIDA:


*Fabienne Bradu: "Antonieta (1900-1931)", Fondo de Cultura Económica, 1991.




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