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"La Veneno" ha cruzado el Mississippi...¡y más allá!

Actualizado: 26 ago 2021

Por Luis Miguel Romero

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En 1993, la película Philadelphia (Jonathan Demme), que tocaba el tema de la pandemia del VIH / SIDA entre la población homosexual, tuvo un gran triunfo: logró sensibilizar a muchas personas y contribuyó a cambiar un poco la perspectiva del gran público sobre la enfermedad y la orientación sexual simultáneamente. Y es que, medios como el cine, la televisión y el internet, tienen la posibilidad de llegar a muchísimas personas y aunque su finalidad no sea educar a nadie, logran transmitir mensajes muy profundos en la conciencia colectiva de todos los que consumen dichos medios. La serie biográfica Veneno (Javier Calvo y Javier Ambrossi, 2020), está teniendo justo ese mismo efecto a nivel mundial.



La vida de Cristina La Veneno y las vivencias que vemos reflejadas en su bioserie, son las de muchísimas mujeres transexuales y transgénero del mundo. Sobre todo de las mujeres trans que crecieron en el siglo pasado (y ya no digamos antes). Todavía en México, en plena década de los 1990’s, los términos transgénero y transexual no eran empleados por la gran mayoría. Ni siquiera dentro del mismo colectivo trans. Se les confundía con travestis y transformistas y se les llamaba de muchas formas coloquiales. La más común era vestidas. Estas mujeres tenían todo en contra para llevar a cabo su transición. Los apoyos médicos y psicológicos gubernamentales eran prácticamente inexistentes; hablar de perfiles hormonales con endocrinólogos era un sueño. Ni hablar de cirugías plásticas feminizadoras. Ellas se valían de sus propios recursos. De allí el hecho de que muchas de ellas se sometían a tratamientos estéticos desastrosos y recurrían al consumo de hormonas recomendadas “de voz en voz”. El acoso escolar era tan severo que muchas de ellas abandonaban los estudios y ante la consecuente falta de oportunidades laborales, habían tres caminos: shows travestis, peluquería y maquillaje o la prostitución. Ahora se habla de infancias trans, pero en aquellos oscuros ayeres, eran muy pocas las que contaban con el apoyo familiar. La vida de La Veneno es la vida de miles de ellas no solo en España, sino en todo el mundo, solo que Cristina tuvo la suerte (o desgracia según se vea), de “cruzar el Mississippi” y volverse famosa.