"La Veneno" ha cruzado el Mississippi...¡y más allá!

Por Luis Miguel Romero

Twitter: @LuisMiguelR01

Facebook: @LuisMiguelR02

Instagram: @luismiguelr03


En 1993, la película Philadelphia (Jonathan Demme), que tocaba el tema de la pandemia del VIH / SIDA entre la población homosexual, tuvo un gran triunfo: logró sensibilizar a muchas personas y contribuyó a cambiar un poco la perspectiva del gran público sobre la enfermedad y la orientación sexual simultáneamente. Y es que, medios como el cine, la televisión y el internet, tienen la posibilidad de llegar a muchísimas personas y aunque su finalidad no sea educar a nadie, logran transmitir mensajes muy profundos en la conciencia colectiva de todos los que consumen dichos medios. La serie biográfica Veneno (Javier Calvo y Javier Ambrossi, 2020), está teniendo justo ese mismo efecto a nivel mundial.



La vida de Cristina La Veneno y las vivencias que vemos reflejadas en su bioserie, son las de muchísimas mujeres transexuales y transgénero del mundo. Sobre todo de las mujeres trans que crecieron en el siglo pasado (y ya no digamos antes). Todavía en México, en plena década de los 1990’s, los términos transgénero y transexual no eran empleados por la gran mayoría. Ni siquiera dentro del mismo colectivo trans. Se les confundía con travestis y transformistas y se les llamaba de muchas formas coloquiales. La más común era vestidas. Estas mujeres tenían todo en contra para llevar a cabo su transición. Los apoyos médicos y psicológicos gubernamentales eran prácticamente inexistentes; hablar de perfiles hormonales con endocrinólogos era un sueño. Ni hablar de cirugías plásticas feminizadoras. Ellas se valían de sus propios recursos. De allí el hecho de que muchas de ellas se sometían a tratamientos estéticos desastrosos y recurrían al consumo de hormonas recomendadas “de voz en voz”. El acoso escolar era tan severo que muchas de ellas abandonaban los estudios y ante la consecuente falta de oportunidades laborales, habían tres caminos: shows travestis, peluquería y maquillaje o la prostitución. Ahora se habla de infancias trans, pero en aquellos oscuros ayeres, eran muy pocas las que contaban con el apoyo familiar. La vida de La Veneno es la vida de miles de ellas no solo en España, sino en todo el mundo, solo que Cristina tuvo la suerte (o desgracia según se vea), de “cruzar el Mississippi” y volverse famosa.


Muchos han criticado el hecho de que la propia Veneno era cruel y dura con el colectivo trans. De allí sus ataques mediáticos contra Bibiana Fernández, Marysol (la falsa cirujana), la cantante Nova Bastante, entre otras más. Pero es que Cristina no representaba a ningún colectivo. Solo se representaba a sí misma y su forma de pensar quizá solo era un reflejo de las situaciones y experiencias que solo a ella le tocó vivir. Suficiente tenía con sus problemas como para visibilizar los de las demás. Además la misma Cristina creció con esa idiosincrasia limitada de las décadas previas. Ni ella tenía perfectamente clara su situación. De allí que en ocasiones remarcara con crudeza sobre sí misma: “Yo no soy ninguna mujer. Mujer mi madre que puede parir. Yo soy un pedazo de maricón”.



Lo paradójico de la situación es que la sola presencia de La Veneno en los medios, representara o no al colectivo trans, marcó una diferencia, y eso nadie lo puede negar ni borrar. Fue de las primeras mujeres trans en salir a cuadro en medios masivos en un país entero, y solo por eso, Cristina se ganó un lugar en la historia.



Por ello no es de extrañarse que la serie Veneno, esté causando tal impacto por donde quiera que se exhibe. Las audiencias anglosajonas (específicamente de los Estados Unidos), se han maravillado. No es de extrañar que actrices como MJ Rodríguez o Angelica Ross (del serial Pose), la directora y guionista Janet Mock (también colaboradora de Pose) o el mismísimo RuPaul, estén expresando su emoción ante el serial hispano que, dicho sea de paso, goza de una calidad de producción tan impecable que haría sombra al mismísimo Ryan Murphy. Veneno es un serial donde hay risas, lágrimas, suspenso y drama. No olvidemos también la espectacular banda sonora donde escuchamos desde Leiva hasta los Pet Shop Boys, pasando por Yuri o Cindy Lauper. No sólo marca un hito en cuanto a seriales de contenido LGBT+, sino en cuanto a producciones biográficas se refiere. Está marcando una pauta internacional y está cumpliendo el cometido que se remarcó en las primeras líneas: está llegando a muchas personas y está ayudando a visibilizar y sensibilizar. Suena la voz de muchas mujeres trans, de las que viven y también de las que se han ido de este mundo, sin importar las barreras del idioma o la cultura.


Chequen en este mismo espacio la maravillosa reseña sobre el serial de Alejandra Bogue, bajo la producción de Manu Mojito.



Cristina La Veneno ha cruzado el Mississippi y más allá. Y si en su momento no representó a su colectivo, ahora vaya que no solo lo está representando, sino que está colaborando en su dignificación. Ha hecho #MemoriaTrans y como ella misma lo diría: “Soy conocida mundiá”.


Entradas Recientes

Ver todo
 

Formulario de suscripción

©2021 por Alejandra Bogue. Creada con Wix.com