La tenista Renée Richards y la película "Second Serve"

Por Luis Miguel Romero

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El Séptimo Arte ha sido un valioso aliado para el colectivo LGBT+ en general, y para el colectivo trans en particular. Y es que a través del cine, el mundo ha podido conocer muchas historias sobre personas trans. Esta visibilidad es muy importante, pues ayuda a sensibilizar a muchas personas. Esa es una de las tantas magias que posee la industria cinematográfica. Y en esta ocasión, en este espacio dedicado a la #MemoriaTrans, hablaremos de la tenista y oftalmóloga Renée Richards y de la biopic Second Serve.


En la década de los 1970s del siglo pasado, el mundo del deporte se vio envuelto en la polémica gracias al caso de Renée Richards, una de las mejores tenistas de su generación. Richards fue la primera tenista transexual de la historia, y una de los primeros casos conocidos del mundo del deporte.


Richards nació el 19 de agosto de 1934 en Nueva York, Estados Unidos. Sus padres fueron el ortopedista David Raskind y la psiquiatra Muriel Bishop. Tiene una hermana de nombre Josephine. Desde su infancia, Richards destacó en diversos deportes, tales como el futbol y la natación. Estudió en la Universidad de Yale y allí descubrió su gran pasión: el tenis. Llegó a ser capitán del equipo de tenis de la universidad. Sin embargo, en ese momento el deporte fue solo un hobby secundario. En 1959 graduó de oftalmóloga y llegó a ejercer su profesión. En 1963 se enroló en la marina y allí siguió desarrollando su pasión por el tenis. Llegó a estar en el ranking de los veinte mejores tenistas de los Estados Unidos. En 1970 contrajo matrimonio con Barbara Mole y procreó a su único hijo, Nicholas, nacido en 1972. Pronto su fama siguió en aumento en el llamado deporte blanco.



Desde su infancia, Richards sabía perfectamente que estaba en un cuerpo equivocado. A principios de los 1970s, comenzó a desarrollar su identidad sexual. Comenzó un largo proceso para convertirse en mujer. Su matrimonio concluyó en 1975, y poco después, finalmente se sometió a una cirugía de reasignación de sexo. El proceso lo realizó el urólogo argentino Roberto Concepción. Estamos hablando de una época donde estas cirugías eran todo un reto para la medicina y también un tabú para la sociedad. Una vez en su nuevo cuerpo, Richards cambió su nombre. Así surgió Renée Richards (Renée significa "renacer").




Aún después de su cambio de sexo, Richards siguió ejerciendo como oftalmóloga, pero ahora en California. Sin embargo, no abandonó su pasión por el tenis y participó en campeonatos regionales. Pronto brincó a las grandes ligas. Se convirtió en una de las tenistas estrellas de la Unión Americana. Su gran talento, según los expertos, era su impresionante fuerza con la zurda. Pronto, Richards comienza a cosechar triunfos en campeonatos de prestigio como el US Open. También fue mentora de estrellas del deporte blanco como Martina Navratilova y Andrea Leand.


Se cree que fue una periodista quién ató cabos y descubrió el origen de Richards. El rumor sonó muy fuerte en el medio. Otras tenistas se negaron a competir con ella alegando que era injusto, pues poseía la fuerza de un hombre. La situación llegó a tal punto que la Asociación de Tenis de Estados Unidos (USTA), exigió una prueba de cromosomas a todos los atletas. Renée se negó a realizarse la prueba, por lo que se le negó la participación en el torneo. Ante tal abuso, Richards decidió recurrir a la justicia. La Corte falló a favor de Richards y la USTA le permitió participar en el US Open de 1977. En dicho torneo llegó a la final.



Sin embargo, a partir de ese momento el acoso mediático no ceso de atormentarla. En 1981 Renée tomó la decisión de abandonar el mundo del tenis. Se mudó a Park Avenue, Nueva York, donde retomó su profesión de oftalmóloga. Es una eminencia dentro de este ramo de la medicina. Fue directora de oftalmología en el Manhattan Eye, Ear and Throat Hospital y fungió como consejera editorial de la Revista de Oftalmología Pediátrica y Estrabismo.


No obstante, Richards ha manifestado públicamente las dificultades que ha afrontado tras su cambio de sexo:


“Sé que en el fondo que soy una mujer de segunda clase. Si hubiera tomado una droga que me redujera la presión, la hubiera tomado sin pensar antes que operarme. No quiero ser ningún ejemplo a seguir para personas transexuales. Quiero decir públicamente que hay mejores opciones a la operación de cambio de sexo. Hay muchas opciones a destrozarte la vida por la confusión de no saber quién eres”.



Hoy en día, Richards vive tranquilamente en un pequeño pueblo al norte de Nueva York. Ella misma quizá no está consciente de su importancia, no solo en el mundo del tenis, sino también como una especie de símbolo de la transexualidad de las últimas décadas.


La vida de Renée ha sido objeto de atención del celuloide. En 1983 el cineasta Anthony Page realizó una biopic televisiva sobre Richards titulada Second Serve, con Renée interpretada por la actriz Vanessa Redgrave, quién fue nominada para un Golden Globe y un Emmy por su brillante caracterización e interpretación.



Su vida también ha sido objeto de dos documentales: No Way Renée: The Second Half of My Notorious Life (2007) y Renée (2011).



Un gran aplauso para Renée, una mujer que pudo defender su libertad sexual en un mundo aún poco preparado para ello. Y sobre todo, en un medio tan rígido como es el del deporte.


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