El Teatro Fru-Fru: Mitos y leyendas de un recinto histórico.

Actualizado: 26 ene

Por Luis Miguel Romero

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La Ciudad de México tiene una magia muy singular. En su territorio han tenido lugar una enorme serie de hechos, acontecimientos y situaciones inimaginables. Ha sido habitada por personajes excepcionales y en ella existen los lugares más increíbles que uno pueda imaginar.

Uno de estos lugares se encuentra ubicado en el llamado Centro Histórico de la ciudad, en el corazón de la metrópoli. Específicamente se halla en el número 24 de la calle de Donceles. Es el célebre Teatro Fru Fru.


Vista del lobby del teatro, con el famoso vitral con el rostro de "La Tigresa".

El teatro visto desde la calle de Donceles.


El recinto fue construido a fines del siglo XIX. Originalmente fue conocido como el Gran Teatro Nacional. Cuentan las crónicas que el presidente Porfirio Díaz acudió a su inauguración. Luego fue el Teatro Renacimiento. En 1906 fue adquirido por Francisco Cardona, el marido de la legendaria diva teatral mexicana Virginia Fábregas con el fin de que la estrella de los escenarios pudiera presentar sus obras de teatro. Llegó a alcanzar el esplendor durante la época de oro del teatro de revista mexicano, en las primeras dos décadas del siglo XX. Era toda una novedad en su tiempo, pues fue el primer recinto teatral de México en contar con luz eléctrica.


Irma Serrano "La Tigresa"

A principios de los años 1930’s, la familia Fábregas dejó el recinto por razones desconocidas. Pasó entonces a ser administrado por el gobierno de la capital mexicana. Pero en 1973, la célebre actriz y cantante folclórica mexicana Irma Serrano La Tigresa adquirió el recinto, supuestamente a través de una subasta. No obstante, las malas lenguas afirman que el teatro fue un regalo para La Tigresa del ex presidente de México Gustavo Díaz Ordaz, de quién la polémica mujer fuera amante.


Luego de que La Tigresa lo adquirió, la familia Fábregas quiso recuperar el recinto. Más aún cuando La Tigresa lo rebautizó con su nombre actual. En un programa del noticiero televisivo "24 Horas", con Jacobo Zabludovsky, La Tigresa y el actor Manolo Fábregas entraron en debate. La Tigresa se defendió:


"Si tanto pelea por el nombre original, que bautice con el nombre de esa señora el Teatro San Rafael".

Escenario y parte de las butacas del recinto.

El teatro fue decorado por su excéntrica propietaria a su peculiar gusto con la intención de convertirlo en una extensión más de su casa. Por ello abundan los vitrales, terciopelos rojos, tapices dorados y esculturas y pinturas de ángeles y demonios. ¿Y que decir de la imponente estatua de La Tigresa desnuda que recibe a los visitantes? El estilo del teatro no se puede definir, pues es una mezcla muy extraña.



Programa de mano de "Naná" (1973).

La Tigresa inauguró el recinto con la célebre y polémica obra teatral "Naná", basada en la novela homónima del autor francés Emile Zola y que narra la historia de una prostituta y cortesana francesa de la época del Segundo Imperio. La obra estuvo llena de polémica por sus audaces escenas de desnudos y connotaciones sexuales (incluyendo lésbicas), pero logró mantenerse más de dos años en cartelera.


En 1977, una fallida asociación profesional entre La Tigresa y Alejandro Jodorowsky derivó en el montaje "Lucrecia Borgia". Un pleito entre ambos personajes, provocó que cada uno montara su propia versión de la obra, estrenada el mismo día, a la misma hora, y muy cerca la una de la otra, pues el montaje de Jodorowsky se estrenó el el Teatro Lírico (también ubicado en el Centro Histórico de la capital mexicana). Aunque el montaje de Jodorowsky estaba mejor dirigido y tenía una propuesta muy vanguardista, solo duró unos meses en cartelera. La versión de La Tigresa duró un par de años con llenos totales cada noche.


Miles de historias fabulosas circulan en torno al Fru Fru en su época de esplendor bajo la batuta de La Tigresa en los 1970’s y 1980’s. Las más macabras giran en torno a los supuestos rituales de magia negra y satanismo que supuestamente practicaba su propietaria. Una de tantas dice que La Tigresa sacrificaba un macho cabrío en el escenario del teatro como ofrenda a Satanás para asegurar el éxito de sus obras. También dicen que en una de las galerías abandonadas del teatro había un maniquí elegantemente ataviado sentado en los restos de una butaca. Dicho maniquí, según cuentan testigos, aparecía en un lugar diferente cada mañana. Se dice que dicho muñeco, era la encarnación del demonio que cuidaba de La Tigresa. Estas historias han contribuido a tejer un mito alrededor del célebre recinto.


Programa de mano de "Las Emanuele" (1985).

Lo que si había en el interior del Fru Fru, era un cabaret llamado La Cueva de La Tigresa. A dicho recinto se accedía solo mediante invitación especial. Allí se presentaban atrevidos shows de burlesque, muchos de ellos de temática lésbica.


A principios de los 1980’s La Tigresa le encomendó al productor Pablo Leder, crear un concepto de teatro para adultos. Asi apareció el concepto de Teatro de Medianoche, que presentaba obras teatrales a partir de las 00:00 horas. Dichas obras fueron tachadas como pornográficas, ya que a pesar de su excelente calidad de producción, contaban con un alto contenido erótico. De ellas destacan "Yocasta Reina", "La guerra de las piernas cruzadas", "¡Oh Calcutta!" y "Emanuele de Ultratumba". Mención especial merecen los montajes "Las Emanuele", obra de corte lésbico con La Tigresa e Isela Vega como estelares, y "El pozo de la soledad", que también abordaba la homosexualidad femenina y en donde La Tigresa compartió escena con la actriz Sonia Infante, bajo la dirección de Nancy Cárdenas.


El famoso diablito del lobby.

A partir de los 1990’s el teatro experimentó un declive, mismo que coincide también con el ocaso de su propietaria (de quién hablaremos en otra ocasión). Desde entonces solo ha abierto sus puertas de forma esporádica como teatro. Más bien ha funcionado como antro y recinto para conciertos. Natalia Lafourcade y Mon Laferte son algunas de las artistas que se ha presentado en el deteriorado, pero aún bello recinto.


El teatro también ha abierto sus puertas al cine. La producción hollywoodense "Spectre" (Sam Mendes, 2014), que forma parte de la saga de "James Bond", filmó algunas escenas en el Fru Fru entre sus locaciones en la Ciudad de México. El teatro también aparece a cuadro en unas escenas de la cinta "Cantinflas" (2014), de Sebastián del Amo.


Cosa curiosa: arriba del recinto, hay algunos departamentos habitacionales. A pesar de las historias que se tejen en torno al teatro, dichos apartamentos han estado siempre habitados.


Si tiene oportunidad, no dejen de visitar esta legendaria joya de la Ciudad de México. Y no dejen de ponerle un dulcecito al diablito que se encuentra en el lobby para darle buena suerte a la obra o espectáculo que se este presentando, pues es una especie de tradición que tienen las compañías teatrales que montan obras en el lugar.



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