El físico y los prejuicios sobre el aspecto en el colectivo LGBT+

Actualizado: 17 abr

Por Luis Miguel Romero

Twitter: @LuisMiguelR01

Facebook: @LuisMiguelR02

Instagram: @luismiguelr03


«Si no eres guapo y no tienes un cuerpo perfecto, fracasaste como gay»

Esta alarmante y absurda exclamación resulta ofensiva, discriminatoria, cruel y superficial en nuestro presente. Sin embargo, es una terrible realidad que prevalece muchísimo. La comunidad LGBT+, desde luego, tiene sus errores dentro de esta sociedad. Tristemente, dentro del mismo colectivo existe mucha discriminación, etiquetas, estereotipos y la subsecuente marginación. Muchos gays discriminan a las personas trans, pero también a los bisexuales; y entre los gays se discrimina al que ocupa el rol pasivo, o al que es afeminado; la comunidad transgénero discrimina a las transexuales por estar «operadas» o a la inversa, por no estar «completas», esto sin olvidar actos horribles como el llamado Deadnaming a la comunidad trans que promueven incluso miembros y supuestos "aliados" de la comunidad. Y dentro de la misma comunidad se ataca, se mofa y se menosprecia a las personas No binaries. Y ni que decir sobre las personas de más cuarenta años o los adultos mayores. Ellos son prácticamente invisibles en el mundo virtual de la comunidad LGBT+, donde la juventud se impone de manera feroz. Incluso también existe un mito recurrente sobre una supuesta aversión entre las lesbianas y los gays. Es muy difícil ponernos de acuerdo sobre lo que está bien o está mal, según las normas que nosotros mismo nos marcamos como sociedad, muchas veces sin los conocimientos ni la apertura necesarias para dictarlas.


Tener un cuerpo saludable no es, desde luego, ningún pecado. Por fortuna, hoy en día, hay una cultura más fuerte hacía el cuidado de nuestro cuerpo, más que por cuestiones estéticas, por razones de salud y bienestar. Hay una nueva conciencia que está despertando. Y un estilo de vida saludable, evidentemente se reflejará en un cuerpo saludable. El problema viene cuando basamos nuestro éxito y nuestro valor ante la sociedad con base a un físico perfecto.

Nuestra sociedad occidental está influida por muchos modelos impuestos a través de los medios de comunicación, que imperan y marcan las pautas en las sociedades desde su aparición a principios del siglo pasado. En el cine, la televisión y las revistas, nos han marcado la idea de que la belleza física es sinónimo de la felicidad. Estrellas de cine y televisión o supermodelos, impactan con su belleza en nuestra mente al grado de idealizarlos y tomarlos como un modelo para garantizar nuestra felicidad y éxito social. ¿Qué somos como sociedad? Pues lo que consumimos, lo que tenemos a nuestro alcance. Si a eso le sumamos la ignorancia o el fanatismo, el resultado puede ser muy doloroso.



Volviendo al tema, la comunidad LGBT+, es la que más se ha visto impactada con esta idealización de la belleza física. Los y las modelos que aparecen en revistas LGBT+ o incluso en el mundo de la pornografía, parecen ser perfectos. En muchos medios también se ha vendido una imagen de como debe de ser el «gay perfecto»: guapo, de cuerpo escultural, rico, vestido completamente a la última tendencia de la moda, alto, «que no se le nota nada su orientación sexual». Tan solo las aplicaciones de citas virtuales, tan vigentes hoy en día, están llenas de estos estereotipos. Si representas todo lo contrario a estas supuestas «virtudes», entonces estás destinado a fracasar y sufrir de marginación dentro de la comunidad. Si, suena terrible, pero lo grave es que ¡hay muchas personas que se dejan influir por ello! Sobre todo la gente más joven, que resulta más vulnerable a recibir esta avalancha de información errónea a través de las redes sociales, a las que muchos viven pegados las 24 horas.


Sam del Río Félix, por Manu Mojito (2021).

En noviembre de 2021, el activista e influencer Sam del Río Félix, compartió a través de sus redes sociales, las ofensas, acoso y burlas que recibió por su físico a través de una conocida app de ligue gay (lo que se conoce como Body shaming). Del Río aprovecho sus redes sociales para compartir esta amarga experiencia e invitar a la gente a reflexionar sobre la gravedad de lo que se vive en las redes. Sam ha compartido también con sus seguidores los problemas que enfrentó durante mucho tiempo por sentirse incómodo con su cuerpo, situación que le llevó incluso a sufrir trastornos alimenticios y poner en riesgo su salud. Por suerte, Sam logró sobreponerse y desde hace mucho tiempo comparte en sus espacios virtuales la felicidad y plenitud que ha logrado, aceptando su cuerpo tal y como es, sin los estereotipos y clichés sobre el físico que imperan de forma tirana en la comunidad. Inclusive, de forma casi paralela a este body shaming, Sam se convirtió en el primer miembro de la comunidad gay de los "Osos" en aparecer en la revista "Playboy".


Sam del Río Félix, por Manu Mojito (2021).

Lo triste y terrible de casos como este, es notar la cantidad de odio que puede esconderse detrás de quién realiza o promueve estas ofensas. Y es que el anonimato es capaz de sacar a relucir los pensamientos y sentimientos más crueles y perversos. Esa es cosa seria que no debe tomarse a la ligera. Y es que abundan en las redes sociales, y en el internet en general, páginas y perfiles que promueven estos ideales de vida acartonados y "perfectos" como el máximo ideal de vida.

Y esto no es solo privativo de la comunidad gay. La comunidad trans también se ha visto influida por una tendencia falsa de lucir como esculturas griegas. ¿Acaso una mujer u hombre trans vale menos por no ser delgado, tener un auto último modelo o vestir Gucci?

Lo importante es que, como sociedad, aprendamos a diferenciar la realidad de la ficción y a proporcionarle a las nuevas generaciones las herramientas y el conocimiento necesario para que no permitan que estos estereotipos los deslumbren. En la población joven han existido hasta casos de suicidio y otras atrocidades por no poder aspirar social, física o económicamente a ese mundo que se les presenta como «ideal».


La activista Samantha Flores, historia de éxito en la comunidad LGBT+ siendo una adulta mayor.

Han existido muchas personas de la comunidad LGBT+ que han hecho aportaciones valiosísimas al mundo. Y ni Oscar Wilde, Lord Byron, William Shakespeare, Alan Turing, Elton John, Cristina de Suecia, Sor Juana Inés de la Cruz, Marsha P. Johnson o Sylvia Rivera eran modelos de revista. Su aportación cultural, científica o social al mundo, fue mucho más allá de un abdomen esculpido, grandes senos o un traje de Tom Ford.

Lo importante es trabajar en nuestra autoestima. Cada quién tenemos un valor y venimos al mundo a aportar algo, no importa si es grande o pequeño. Una persona que se ama y se acepta así misma proyecta una seguridad hacía los demás que lo vuelve mucho más atractivo que un rostro perfecto. Si naciste con un físico privilegiado disfrútalo, pero no bases el éxito de tu vida en ello. Caras bonitas hay muchas y siempre habrá una mejor que tu y que aporte algo más interesante. La belleza física no desaparece, pero si cambia y se va modificando con la edad. La mayoría de las veces la respuesta a nuestros problemas de imagen no está en el gimnasio, sino con un psicólogo.



El cuidar nuestro aspecto y mantener un físico agradable es importante principalmente por cuestiones de salud y bienestar. Fomentemos el estilo de vida saludable y no estereotipos falsos. La felicidad es mucho más que eso y a veces está en las pequeñas cosas y más cerca de lo que creemos.

LECTURA SUGERIDA:

*Matthew Todd: «Straight Jacket: How to be gay and happy («Camisa de Fuerza: cómo ser gay y feliz»). Ed. Penguin (2012).




419 visualizaciones0 comentarios