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Dolores del Río: La Gran Diva mexicana del Cine

Actualizado: 6 abr 2022

Por Luis Miguel Romero

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Hoy en día, la palabra Diva ha perdido todo sentido. A cualquier figura femenina del espectáculo osan bautizarla con este mote, y ese es un error gravísimo. ¿Qué es una Diva? El término proviene de “Divino”, o sea, una deidad, una diosa. Este término se acuñó originalmente en el siglo XIX para designar a las grandes figuras de la ópera italiana. Luego de allí pasó al teatro, y en el siglo XX, al cine. Una diva cinematográfica, es una mujer de fama superlativa. Ya sea por su belleza o personalidad, estas mujeres se convierten en objeto de culto y veneración. Son modelos y musas, inalcanzables, rodeadas y alabadas por el pueblo, pero también por círculos artísticos e intelectuales. Rodeadas de glamour y misterio, a las que difícilmente se puede acceder. Son inteligentes y saben rodearse de gente que contribuye a su lucimiento. No importa si son buenas o malas actrices. La gente acude al cine a admirarlas y las películas están hechas para su lucimiento y admiración. En México tenemos una perfecta representación de una auténtica diva cinematográfica. Y en este espacio dedicado a las #MujeresQueInspiran y #TributoALosGrandes, hablaremos de ella. Se trata de la mítica Dolores del Río.




María de los Dolores Asúnsolo López Negrete nació el 3 de agosto de 1904 en Victoria de Durango, Durango, México. Hija del banquero Jesús Asúnsolo y de la aristócrata Antonia López Negrete. Ambos padres provenían de esa aristocracia añeja que aún sobrevivía en México en el periodo del Porfiriato (1884-1911) (de hecho Doña Antonia tenía un documento notariado que certificaba su neto abolengo, que venía desde la época virreinal). N