Cine LGBT+: "Las apariencias engañan"

Por Luis Miguel Romero

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El tema de la transexualidad femenina fue abordado por primera vez en el Cine Mexicano en el año de 1983. Cabe señalar que nunca antes la cinematografía nacional había abordado este tema de una manera tan directa y transparente. El responsable de llevar a la Gran Pantalla esta historia, fue el cineasta Jaime Humberto Hermosillo (1942-2020), considerado como "el padre" del cine LGBT+ o Queer Cinema mexicano. La película en cuestión es "Las apariencias engañan", y el argumento es el siguiente:



Isela Vega como "Adriana".

Rogelio (Gonzalo Vega), un incipiente actor secundario con problemas económicos, es contactado por un hombre llamado Sergio (Manuel Ojeda) para desempeñar un trabajo muy especial: Deberá de utilizar su talento como actor para viajar a Aguascalientes y fingir ser un hombre llamado Adrián. El tal Adrián, desapareció hace tiempo y su padre, Don Alberto (Ignacio Retes), desea volver a verlo antes de morir. Suplantar al mencionado Adrián, no será un problema. Don Alberto es un hombre ya muy mayor, aquejado por la senilidad y parapléjico. Rogelio acepta el trabajo debido a sus necesidades económicas.

Al llegar a Aguascalientes, Rogelio se encuentra con Adriana (Isela Vega), una sobrina que cuida a Don Alberto. Adriana apareció un día de manera sorpresiva en casa de su tío, pero su origen es confuso para todos. Adriana y Sergio tienen una relación amorosa y están comprometidos.

El tiempo transcurre y Rogelio no solo le toma aprecio a Don Alberto, sino que comienza a sentirse atraído por Adriana. Por su fuera poco, Sergio también demuestra sentir atracción por Rogelio y llega incluso a insinuársele y proponerle una vida juntos, asumiéndose como bisexual. Rogelio le revela a Adriana los acercamientos de Sergio y ella termina rompiendo su compromiso.

Adriana y Rogelio se vuelven amantes, pero ella evita todo contacto sexual genital con el, con la supuesta excusa de mantener su virginidad hasta el matrimonio. Pero pronto, Rogelio descubrirá el gran secreto de Adriana: Ella y Adrián son la misma persona. Adriana en realidad es una mujer transgénero.



Gonzalo Vega ("Rogelio") & Isela Vega ("Adriana").

Jaime Humberto Hermosillo (1942-2020)

La película fue filmada en 1978, pero debido a lo audaz de su argumento, fue censurada y solo se permitió su estreno, de manera muy limitada en 1983. Se dice incluso que Margarita López-Portillo, entonces directora de RTC (Radio, Televisión y Cinematografía), había ordenado su destrucción. El guion de la cinta corrió a cargo del mismo Jaime Humberto Hermosillo. El rol estelar de la película corrió a manos de Isela Vega. Quizá solo una actriz con la trayectoria de Isela en la interpretación de personajes tan controvertidos, hubiera sido capaz de interpretar el reto de caracterizarse como una mujer trans. Además de Gonzalo Vega, Manuel Ojeda e Ignacio Retes, la cinta también cuenta con las actuaciones de Margarita Isabel, Salvador Pineda, Arturo Beristáin, Roberto Cobo, Emma Roldán y hasta Xóchitl, aquella famosa travesti y lenona de la vida nocturna mexicana.


Pamela Baeza

La escena más controvertida de la cinta es aquella donde el personaje de Adriana se muestra desnuda, exhibiendo sus genitales. Un truco excelente hizo posible ver a Isela Vega como una mujer trans. Dato curioso: la encargada de "prestar" su cuerpo para realizar este efecto especial, fue Pamela Baeza, una mujer trans que deambulaba por la Ciudad de México en los años 1970s (contemporánea de Terry Holiday, Gina D'Bico y Naná). Pamela también prestó su cuerpo para el polémico póster de la película, donde se ve al personaje de Adriana, penetrando al de Rogelio en el acto sexual.


La película fue galardonada también con dos Premios Ariel: uno como Mejor Guion y otro para la Mejor ambientación. Isela Vega también fue nominada como Mejor actriz.


"Las apariencias engañan" es una gran joya de la cinematografía mexicana. No solo destaca dentro de las cintas Queer de culto del Cine mexicano, sino que sobresale de forma general debido a su calidad de producción, efectos especiales y un guion sumamente atrevido para esa época, donde en México ni siquiera se empleaba el término "transgénero" o "transexual". Cintas de este tipo son muy necesarias, aún el día de hoy para seguir visibilizando y normalizando la transexualidad en el ser humano, algo tan natural y común como el gusto por un color determinado de ropa o una comida en especial.


El famoso y polémico póster promocional de la película.





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