Christine Jorgensen: Historia de un ícono trans

Por Luis Miguel Romero

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Hoy en día, la presencia de mujeres trans en el mundo del entretenimiento es cada vez más sólida y constante. Todavía hay mucho que hacer para lograr mayor presencia, y sobre todo, representaciones dignas en los medios. En la segunda mitad del siglo XX, las primeras mujeres trans comenzaron a hacer eco en la sociedad y en los medios. Una de ella, es la mujer a la que dedicamos en esta ocasión este espacio de #MemoriaTrans. Es la mítica Christine Jorgensen.




Christine Jorgensen nació en Nueva York, Nueva York el 30 de mayo de 1926. Fue hija del carpintero y contratista George William Jorgensen y de Florence Davis Hansen. Creció en el barrio del Bronx, Nueva York. En su infancia, era un niño frágil y sensible, que huía siempre de juegos y situaciones bruscas y peleas.


En 1945 se graduó de la Escuela Christopher Columbus y fue reclutada para el ejército de los Estados Unidos. Tras ser dada de baja, asistió a diversos colegios. Intentó estudiar fotografía y también medicina dental. Eventualmente trabajó en los estudios de cine Pathé News.


Christine siempre supo que era una mujer. Luego de realizar su servicio militar, comenzó a estudiar sobre las cirugías de reasignación de género. Comenzó también a tomar hormonas femeninas. Christine decidió viajar a Suecia, donde tenía la idea que se estaba realizando cirugías de reasignación de género exitosas. En su escala en Dinamarca, conoció al endocrinólogo Christian Hamburger. Fue él quién comenzó a darle un tratamiento formal de terapia hormonal. Christine tomó su nombre femenino en honor al doctor Hamburger. Christine obtuvo un permiso del gobierno danés para realizarse una serie de cirugías para modificar su cuerpo hacia el género femenino.

Finalmente en 1952 se comenzaron a realizar las primeras cirugías de reasignación de género en los Estados Unidos. Christine decidió realizarse la vaginoplastia en su país.




La noticia de la cirugía de Christine se regó como pólvora en todo el país. El 1ero. de diciembre de 1952, el “New York Daily News” publicó en primera plana la transición de Christine:


“Ex- G.I. se convierte en belleza rubia”


Christine quería llevar una vida tranquila después de su transición, pero se convirtió en una gran celebridad. Se cuenta que, en un viaje de regreso de Dinamarca a los Estados Unidos, voló junto a la Familia Real Danesa, la cual fue ignorada por la prensa al aterrizar. Todos querían hablar sobre Christine. Comenzó a dar entrevistas a todos los medios y a aparecer en programas de televisión. Incluso llegó a montar su propio show de cabaret, con un éxito arrollador.


Christine también tuvo una vida amorosa concurrida. Estuvo comprometida con el síndico John Traub. En 1953 se comprometió con el mecanógrafo Howard J. Knox. Sin embargo, el gobierno negó la licencia de matrimonio, pues legalmente, Christine seguía teniendo una identidad masculina.




Al morir sus padres en 1967, Christine se instaló en California y lanzó su libro autobiográfico “Christine Jorgensen: A Personal Autobiography”, el cual rompió récord de ventas. también se convirtió en conferencista, visitando escuelas para concientizar a la población sobre la transexualidad. También grabó algunas canciones y participó como actriz en obras de teatro como “Oh Dad, Poor Dad, Mamma’s Hung You in the Closet” y “I’m Feeling So Sad”. En algunos de sus recitales, aparecía disfrazada con un traje de “Wonder Woman”. Tras problemas legales con Warner, Christine creó a su propio personaje llamado “Superwoman”.


Hacia finales de los 1980s, Christine enfermó de gravedad. Fue diagnosticada con un cáncer de vejiga y pulmón y falleció el 3 de mayo de 1989.




Desde entonces, Jorgensen ha sido tomada como un referente y un ícono de la sub-cultura LGBT+ dentro y fuera de los Estados Unidos. Se dice que fue su vida la que inspiró al cineasta Ed Wood para su famosa película “Glen or Glenda”. En 1970, la vida de Christine fue llevada a la pantalla grande en la biopic “Christine Jorgensen Story”. La cinta fue dirigida por Irving Rapper y Christine interpretada por el actor John Hansen. Obras de teatro, recitales y otros memoriales, han sido dedicados en su honor.


Sin embargo, la mayor aportación de Christine para el mundo, fue su simple existencia. Gracias a ella, la sociedad estadounidense rompió muchos mitos y tabúes sobre la transexualidad, y las personas trans dejaron de ser consideradas popularmente como monstruos o fenómenos. Gracias a Christine, las personas trans fueron vistas como lo que son: personas comunes y corrientes. Y aquí, más de medio siglo después de su muerte, seguimos honrando su vida y legado.




LECTURA SUGERIDA:


*Christine Jorgensen: “Christine Jorgensen: A Personal Autobiography”, Bantam Books, 1967.




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