Carmen de Mairena: Entre la tragedia y la comedia

Por Luis Miguel Romero

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Hoy en día, algunas cosas que antaño nos parecían muy graciosas, serían imposibles de decir, sobre todo en los medios de comunicación y en esta era de redes sociales donde todo parece ser políticamente incorrecto. Aunque en algunos casos las cosas se llevan al límite, es importante destacar que estamos en una nueva era donde la burla y la ofensa ya no tienen cabida. El colectivo LGBT+ ha sido uno de los que más ha alzado la voz para exigir respeto mediático. Y con justa razón. Como ya se ha comentado anteriormente en esta sección, dentro del colectivo LGBT+, las mujeres trans han sido históricamente las más ofendidas. Uno de los casos más sonados fue el de la finada mujer transgénero española Carmen de Mairena. Aprovechando este espacio dedicado a la dignificación y la #MemoriaTrans, y para aquellos que no la conozcan, esta es la surrealista vida de Carmen de Mairena:



Nació en el barrio de Sarriá, en Barcelona, España, el 15 de marzo de 1933 con el nombre de Miguel Brau Gou. Su padre era aragonés y su madre era catalana. Su vocación artística la descubrió desde su temprana infancia. Mientras trabajaba como recadera en una farmacia, se divertía entreteniendo a los clientes cantando y bailando. Ya con 16 años de edad, decide comenzar su carrera en el espectáculo. Primero fue extra cinematográfico, y ya a finales de los 1950s, se convirtió en un reconocido cantante de cuplés en algunos salones de variedades barceloneses con el nombre de Miguel de Mairena. Se dice que en aquellos años, tuvo un tórrido romance con el cantante Pedrito Rico. Pero estamos hablando de la España franquista. En esa época, ser homosexual era peor que ser un asesino. Carmen fue objeto de numerosos ataques y abusos de parte de las autoridades por su condición sexual. La golpearon, la encerraron en prisión y sufrió de acoso. En un punto, decidió retirarse de los escenarios y trabajó como peón junto a su padre. Sin embargo, su vocación artística fue más fuerte, y en los 1960s, retoma su carrera musical. Fue su época de mayor gloria, llegando a alternar con grandes figuras del cuplé español como Paquita Rico, Carmen Sevilla, Marujita Díaz y Mikaela.



En la década de los 1970s, Miguel decide convertirse en Carmen de Mairena. Según su propio testimonio, su cambio fue influído por uno de sus amantes, que le “sugirió” tomar una apariencia femenina. El problema es que Carmen se sometió a tratamientos estéticos desastrosos para ayudarse en su transformación. Recurrió a inyecciones de silicona líquida en los pechos, caderas y labios. Estos últimos fueron los que se vieron más afectados por estos procedimientos cosméticos irresponsables. Con su nueva apariencia, Carmen prosiguió con su carrera como cupletista e imitadora de figuras como Sara Montiel. Pero su apariencia desconcertó al público y se vio relegada a la marginación y al fracaso. Comenzó entonces a ejercer la prostitución en le barrio chino de El Raval, en Barcelona.


La vida de Carmen cambiará radicalmente a comienzos de la década de los 1990s. Carmen acompañó a una amiga a un casting para el show televisivo Força Barça y fue ella quien terminó siendo contratada. Carmen colabora en el show televisivo Al ataque, de Antena 3 (1992-1993), y allí conoce al presentador de televisión Javier Cárdenas. Carmen comienza a alternar con Cárdenas en el late night show Crónicas marcianas (1997-2005). Aquí entra lo paradójico de la situación: por un lado, Carmen goza de una gran popularidad mediática, un ingreso económico fijo y el despunte de su carrera, pero por el otro lado, es relegada a ser considerada un friki o fenómeno televisivo.



Carmen se convierte en objeto de burlas y mofas en la televisión debido a su aspecto físico, edad, condición de mujer trans y su ignorancia. Es verdad que regaló momentos muy cómicos a la televisión de la época, pero anteponiendo su dignidad como mujer y como persona. Carmen de Mairena fue contemporánea de La Veneno en su gloria televisiva pero, al igual que ella, fue víctima de las cadenas televisivas que las manipularon de forma muy precisa para levantar los ratings de sus shows.


La diferencia es que Carmen no contaba con la belleza física, juventud ni carácter de La Veneno, lo que la volvía mucho más vulnerable. Al igual que La Veneno, Carmen también se lanzó como cantante, realizó presentaciones en salones de música y shows televisivos y también protagonizó dos películas pornográficas, esto último, en el más ruin afán de atentar contra su dignidad y exponer su físico al escrutinio público.


La fama no salvó a Carmen de la tragedia. En 2006 y 2008, fue arrestada por la policía de Barcelona por formar parte de una red de prostitución y supuestamente favorecer el proxenetismo en su barrio. También compitió políticamente para ocupar un cargo público en Cataluña en 2010. En un momento, Carmen también tuvo contacto con el finado Ari Behn, entonces esposo de la princesa Marta Luisa de Noruega, quien tuvo interés de realizar un documental sobre su vida y a quién, se dice, Carmen ayudó a travestirse para una noche de fiesta en Barcelona.



Pero los años no pasan en balde. En un momento dado, Carmen no pudo valerse por sí sola. La televisión acabó por abandonarla y terminó confinada en una silla de ruedas y en un geriátrico cercano a su domicilio luego de sufrir problemas cardíacos. Su pequeño apartamento fue vaciado y sus pelucas, vestidos de noche, sus posters de Sara Montiel y María Félix, todo yacía regado por las calles y en contenedores de basura.


En 2017, la joven escritora y caricaturista Carlota Juncosa tuvo un acercamiento con una deprimida Carmen en un intento de escribir su biografía. Todo terminó en un intento fallido. El resultado fue un libro-cómic en el que la autora relata sus dramáticos encuentros con una Carmen abandonada, deprimida, senil e indiferente ante el proyecto que se estaba gestando sobre ella. En sus últimos años, vivió completamente olvidada por la televisión, aunque sus videos en el internet seguían causando sensación entre el público.


Carmen de Mairena falleció el 22 de marzo de 2020 a los 87 años de edad en un hospital en Barcelona, supuestamente por causas naturales. Al igual que sucedió con La Veneno, su muerte volvió a sacarla del olvido y ponerla en el ojo público.

El éxito de la serie de La Veneno abrió la posibilidad de hacer algo similar con Carmen. En noviembre de 2020, la plataforma Storytell lanzó la audioserie Carmen de Mairena, una vida trepidante por detrás y por delante. ¿Será este el primero de una serie homenajes mediáticos póstumos para ella



Quién mire los videos de Carmen en internet, extraídos de sus viejas apariciones en televisión, seguramente soltará alguna carcajada. Pero seguramente muchos no podrán evitar sentir una gran ternura y compasión por un personaje lleno de ingenuidad. Esa fue la vida de Carmen de Mairena. Fue cruel, agridulce y severa. Ella fue una auténtica sobreviviente y otra piedra angular en una historia de luchas por el respeto, la dignificación y el reconocimiento de la mujer trans.





LECTURA SUGERIDA:


* Carlota Juncosa: “Carmen de Mairena”, Ed. Blackie Books (2017).


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