Angélica Aragón: Señora de la Escena Mexicana

Actualizado: 3 mar

Por Luis Miguel Romero

Twitter: @LuisMiguelR01

Facebook: @LuisMiguelR02

Instagram: @luismiguelr03


En el catálogo de las grandes Maestras de la escena mexicana, la actriz a quién honramos en este espacio de #TributoALosGrandes, tiene un sitio de honor. Figura imprescindible al hablar del cine, el teatro y la televisión mexicana. Durante cinco décadas de trayectoria, ella se ha caracterizado por dejar huella en cada una de sus interpretaciones. Parece elegir con precisión de reloj cada uno de sus personajes y sus guiones, los cuales parecen estar escritos específicamente para ella. No en balde, acumula tras de sí una serie de personajes memorables que han quedado grabados en el memoria del público. Es además cantante, directora y activista social. Es la Primera Actriz Angélica Aragón.




Angélica Espinosa Stransky nació el 11 de julio de 1953 en la Ciudad de México. Hija del célebre compositor y actor José Ángel Espinosa “Ferrusquilla” y de Sonia Stranksy. Angélica trae el talento en las venas. Dicho talento, supo pulirlo de una manera minuciosa. Estudió en el Liceo Franco-Mexicano de la Ciudad de México e inicialmente pensaba en estudiar medicina. Sin embargo, el destino la llevó a incursionar en el teatro a principios de la década de los 1970s. Trabajó con Alejandro Jodorowsky y llegó a representar una obra en el Festival Cervantino de Guanajuato. Debutó en la televisión en 1971, con una pequeña participación en el melodrama "El amor tiene cara de mujer", de la cadena Televisa. En el cine también debutó de forma incidental con un rol de extra en el filme "La Montaña Sagrada" (1972), bajo la dirección de Jodorowsky. Un detalle curioso: su apellido artístico "Aragón", lo tomó en homenaje a su abuela paterna, Fredesvinda Aragón, quién murió de parto a una edad temprana.



Una huelga en la universidad, lleva a Angélica al Reino Unido, donde decide estudiar actuación. Fue alumna de la London Academy of Music and Dramatic Arts (LAMDA), de la Escuela de Danza Contemporánea de Londres y de la misma Universidad de Londres, además de acercarse a los métodos y disciplinas artísticas y filosóficas de la India, país en el que radica por un tiempo y en donde logró tomar clases de danza en la academia Kerala Kalamandalam. Cuando volvió a México a fines de los años 1970s, lo hizo cargada con un enorme caudal de conocimiento en las artes escénicas.



Angélica incursiona de lleno en la televisión mexicana en 1980. Es pilar indispensable de esa época dorada que vivieron los melodramas mexicanos en las décadas de los 1980s y 1990s. De la mano del productor Valentín Pimstein, Angélica realiza una serie de telenovelas con la cadena Televisa. Su primer éxito lo obtuvo en la telenovela “Vivir un poco” (1985), telenovela producida por Pimstein. Aunque esta historia se ha repetido en varias ocasiones en el mismo formato del melodrama, la interpretación de Angélica sigue siendo insuperable e inmune al paso del tiempo. A partir de “Vivir un poco”, Angélica marcó una línea y aceptó estelarizar novelas que implicaran un reto actoral. Así, fue la heroína de una historia de tintes fantásticos y sobrenaturales en “La casa al final de la calle” (1989), una pintora enferma de lupus y víctima de abuso sexual en “Días sin luna” (1990), o una indígena zapoteca que enfrenta el desprecio y racismo de su propia hija en “De frente al sol” (1992). Paralelamente a su éxito en la televisión, Angélica incursiona en el Séptimo Arte. Angélica debuta en cine en Hollywood, en la producción estadounidense "The Evil That Men Do" (1984), junto al actor Charles Bronson. En ese mismo año, realiza una actuación menor en la cinta de culto "Dune", de David Lynch. Eventualmente, sobresale su participación en películas como "La furia de un dios" (1989), de Felipe Cazals, "Gertrudis" (1992) de Ernesto Medina, "Novia que te vea" (1994), de Guita Schyfter, "Cilantro y perejil" (1995), de Rafael Montero y en la producción estadounidense "A Walk in the Clouds" (1995), dirigida por Alfonso Arau y en donde alterna con Keanu Reeves y Anthony Quinn.




Pero sin duda, el personaje más memorable de Angélica para el público fue el de “María Inés Domínguez”, una mujer madura que descubre el amor y el interés a la vida en la figura de un hombre más joven en el melodrama “Mirada de mujer” (1997), producido por Televisión Azteca y Argos Televisión, mismo que marca un antes y un después en su carrera y también en el curso de la telenovela en México. No es de extrañarse que, la pobreza de argumentos que ahora invaden al género televisivo, haya influido en un largo “divorcio” que Angélica ha mantenido con el melodrama desde hace casi una década.



Ante la falta de proyectos destacados en televisión, el cine se ha convertido en el escaparate principal del talento de Angélica durante varios años. Cabe subrayar que la actriz ha sido ganadora de tres Premios Ariel y nominada a los mismos en casi una decena de ocasiones. Es una de las actrices mexicanas más reconocida por la Academia Mexicana de Cine. Además de las cintas previamente mencionadas de Angélica, en su carrera sobresalen proyectos como “Crónica de un desayuno” (Benjamín Cann, 2000), “El crimen del padre Amaro” (Carlos Carreras, 2002), "Dirty Dancing: Havana Nights" (Guy Ferland, 2004), "La mujer de mi hermano" (Ricardo de Montreuil, 2005), "Cinco de Mayo: La Batalla" (Rafael Lara, 2013) o "Mr. Pig" (Diego Luna, 2017), entre muchas otras más.


El teatro es un punto y aparte en la carrera de Angélica. De sus trabajos teatrales más significativos destacan “El día que pisamos la luna” (1981), bajo la batuta de Nancy Cárdenas; "El Águila Real” (1992), magnífica interpretación que realizó del personaje histórico de Isabel Moctezuma, y “Poker de Reinas” (1994), espectáculo teatral-musical que encabezó junto a Ofelia Medina, Betsy Pecanins y Margie Bermejo.


Pero sin duda, su trabajo escénico más destacado ha sido en “Kesho” (1997), una magnífica y muy particular interpretación de Angélica sobre el mundo del Teatro Kabuki japonés, una propuesta auténtica muy novedosa en México. Esto, solo por mencionar un poco de los muchos montajes en los que Angélica ha participado.


Otra faceta relevante en la carrera de Angélica es la música. La incursión de Angélica en este rubro ocurre por la imperiosa necesidad de recopilar el legado musical de su padre, el destacado compositor José Ángel Espinosa "Ferrusquilla". Angélica ha editado varios discos y también ha montado espectáculos musicales en importantes recintos.



No podemos dejar de lado su labor como activista. Desde hace muchos Angélica ha estado presente para alzar la voz en pro de los derechos de la mujer, las cuestiones indígenas y el fomento a la lectura y la cultura general.


Y la carrera de Angélica Aragón se mantiene de manera constante en México. Es difícil que una actriz pueda ocupar un lugar como el de Angélica e interpretar personajes tan insuflados de una calidad, dignidad y señorío de los que Angélica Aragón es una personificación misma.



302 visualizaciones1 comentario

Entradas Recientes

Ver todo