Amelio Robles: El héroe trans de la Revolución Mexicana

Por Luis Miguel Romero

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De repente, la Historia nos sorprende con algunos casos inusitados donde la tolerancia ha triunfado en cuanto a temas de diversidad y libertad sexual. Imaginemos el México de la segunda década del siglo XX. El país estaba sumido en medio de una Revolución política. ¿Hablar de identidad de género? ¡Imposible! El machismo estaba en su máximo esplendor en la sociedad mexicana. Las personas homosexuales y lesbianas estaban completamente marginadas, encubiertas y ocultas por la sociedad. Pero en este contexto tan arcaico en términos de apertura y tolerancia, surge una figura excepcional. Se trata del Coronel Amelio Robles, el primer hombre trans reconocido públicamente en México. En este espacio de #MemoriaTrans recordamos su historia.



Nació el 3 de noviembre de 1889 en Xochipala, Guerrero. Su padre era un terrateniente con elevada posición económica que murió cuando Amelio tenía tres años de edad. Su madre contrajo segundas nupcias y procreó tres hijos más. Amelio fue educado (como era común para una niña nacida en la alta sociedad de la época), en una congregación católica llamada Sociedad de las Hijas de María de la Medalla Milagrosa. Amelio tenía muy clara su identidad de género desde temprana edad. No le gustaban las actividades y juegos impuestos socialmente para las niñas. Por el contrario, se identificaba más con las actividades y roles afines a los varones (como montar a caballo y utilizar armas).



Cuando creció, Amelio se interesó por la política. Cuando la Revolución Mexicana estalló, Amelio se unió a la lucha armada para apoyar a las fuerzas de Francisco I. Madero. A partir de ese momento, se involucró por completo en el conflicto armado del país. En aquella época se le conocía como "La Güera Amelia". Eventualmente se inclino a la causa zapatista. Se dice que gozó de la estima del General Emiliano Zapata y fue cuando le asignaron el rango de coronela. A la muerte del caudillo, se unió a las fuerzas de Venustiano Carranza, hasta el fin del conflicto armado. Tras un breve periodo de inactividad, en 1924 retomó las armas para apoyar la causa del General Álvaro Obregón. Fue a partir de ese momento que asumió por completo una identidad masculina. Se le conoció a a partir de entonces como el Coronel Amelio Robles.



Una herida de bala le obligó a retirarse de la lucha armada. Sin embargo, a pesar de su retiro, siguió políticamente activo. Formó parte del Partido Socialista de Guerrero y de la Liga de Comunidades Agrarias. Fue el gobernador Rodolfo López de Nava quien le extendió un certificado de méritos revolucionarios y le recomendó para ingresar a la Legión de Honor Mexicana, a través de la Secretaría de la Defensa Nacional. Además, le apoyó para que su archivo en el Ejército llevara su nombre masculino.


En 1970, se le reconoció de forma oficial como "Veterano de la de la Revolución" y le aprobaron su ingreso a la Legión de Honor Mexicana. En 1973 le otorgaron la condecoración del "Mérito Revolucionario". Sin embargo, algunos de sus biógrafos afirman que tuvo que presentar una acta de nacimiento falsa en su expediente personal de los archivos militares, afirmando que había nacido como Amelio Malaquías Robles Ávila.



En años posteriores, la vida del Coronel Robles despertó interés mediático. En 1927, un diario de circulación nacional le dedicó un extenso reportaje en sus páginas. Se sabe que en sus inicios en la Revolución, raptó a una joven de nombre Lupita Barrón, con quién tuvo un tórrido romance. Pero su compañera de vida fue Angela Torres, con quién vivió hasta su muerte y con quién adoptó una hija de nombre Regula Robles Torres. Claro que no estuvo exento de habladurías y agresiones de parte de la gente ignorante. En una ocasión, fue atacado por unos "curiosos" que quisieron "revisar" sus genitales. El Coronel fue secuestrado y como resultado, hizo justicia por su propia mano y mató a los entrometidos. Fue enviado a prisión, pero cumplió injustamente su condena en una prisión femenil.



El coronel Robles murió el 9 de diciembre de 1984 en su natal Xochipala. De los 95 años que vivió, 70 los vivió como hombre, siendo quizá la primera persona transgénero en ser reconocida y, en términos generales, aceptada en México, sobre todo ante instituciones tan rígidas como es el caso del ejército, y más en una época tan cerrada y con tanta falta de información.


Tras su muerte, en su pueblo natal se inauguraron un museo y una escuela primaria en su honor, pero con el nombre de "Coronela Amelia Robles". Este honor es, desde luego muy significativo, pero pierde toda validez cuando no se reconoció su identidad masculina. Ojalá y este error pudiera ser corregido por las autoridades correspondientes.


La vida del Coronel Robles sirvió de inspiración a varios corridos revolucionarios compuestos por su sobrino Simón Ramírez Martínez. Uno de ellos dice así:


"Su nombre fue Amelia Robles, coronela consagrada,

No olviden de su nombre, era orquídea perfumada,

Llévenle un ramo de flores a su tumba abandonada"


En este espacio, nos honra homenajear las vidas no solo de las mujeres trans, sino también de los varones. Y es que cada vida, cada persona que enfrentó a la sociedad y a una rígida idiosincrasia en tiempos pasados, merece ser reconocido por haber labrado el camino para un proceso de libertad de identidad y orientación sexual que vivimos hoy en día.


LECTURA SUGERIDA:

*Gabriela Cano: «Amelio Robles: masculinidad (transgénero) en la Revolución Mexicana«, Fondo de Cultura Económica, México (2012).


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